Encontrar a Arno

Encontrar a Arno

Formulación

 

Recuerdo estar sentada en una gran librería.  La mayor parte del tiempo, al entrar en una librería, mi vista vuela entre los millones de títulos y suelo coger aquel cuya portada evoca algo en mí, lo que sea, bueno o malo. Me gusta oler los libros, me reconforta. Desde luego no soy de las personas que se sientan en una librería a leer, no es mi estilo. Esta vez fue diferente. El libro de André Stern me cautivó con su título Yo Nunca fui a la escuela, su lectura me atrapó en cuestión de minutos y me encontré sentada en la librería sin poder parar de leer. Fue muy emocionante volver a vivir esa sensación de entusiasmo después de tanto tiempo.

Tardé poco en entender que, como suele pasar y pasa, las cosas ocurren siempre por alguna razón, y la mía era conocer a Arno, el padre de André. Su enfoque espontáneo y natural era tan refrescante, tan diferente de lo que había visto hasta ahora que tuve la profunda certeza de haber encontrado una perspectiva que iba conmigo y que podría darme una de las claves para ayudar a los demás a través del Arte. Así conocí a Arno, por medio de André.

A los pocos meses estaba en París formándome con él, haciendo descubrimientos maravillosos que cambiarían mi vida y desaprendiendo falsas creencias. Todo cobraba sentido a medida que pasaban los días. En mi pequeño apartamento en Saint Germain des Près mi mente trabajaba como una locomotora después de cada sesión con Arno.

Cada día con él me llenaba de entusiasmo, me sentía más y más identificada a cada paso. Mi manera de pensar y de actuar, la manera en la que me gustaría desarrollar mi vocación coincidía con la propuesta sencilla de Arno, lejos de los encorsetamientos y los estándares sociales. Entendí entonces que el rechazo que me creó mi Formación en Educación Infantil era legítimo y compartido con muchas otras personas. Existe un acercamiento más simple, más natural y lo estaba descubriendo.

Tantos sentimientos se agolpaban en mi corazón y en mi cabeza. Conectaba los eventos en mi vida con la certeza de que todo me había llevado a ese punto, desde mi pasión por el francés (sin él no hubiera podido formarme con Arno) a mi pasión por París, justo donde el taller de Arno se sitúa. Mi camino me llevó por lugares donde aprendí lo que no quiero. Aprender sobre la educación me creó rechazo, abandoné ese proyecto por una razón muy interna que ni siquiera lograba poner en palabras. Ahora entendía el por qué, entendía que tal como yo sentía en mi interior las cosas eran mucho más simples, más naturales, más orgánicas.

Digería toda la información que estaba recibiendo a diario de Arno y me daba cuenta de lo que me había llevado hasta allí, como si fuese una espectadora con una pantalla en macro perspectiva de mi vida. Descubría la Formulación y pensaba en cómo saberlo cambiaría la vida del ser humano, una vida más plena, donde el ser humano no se compara con los demás ni se juzga o autocritica sino que entiende de donde viene, puede expresarlo sin miedo, asimilarlo y ser completo. ¿Y si yo pudiera ayudar a propagar esa semilla? – me preguntaba, ¿Y si pudiéramos rectificar el camino que la humanidad ha tomado?

Estaba segura, como estoy hoy, de que fue el primer paso verdadero e irrefutable en el camino para mi proyecto Art of Being y lo seguirán, como hasta ahora, incontables éxitos, aprendizajes y momentos llenos de entusiasmo ayudando a los demás a través de Arte de ser ellos mismos.

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