Diraya y El Arte de dar la Bienvenida

Diraya y El Arte de dar la Bienvenida

Formulación

 

La primera vez que Arno vio mi apellido me preguntó ¿eres familia de Miguel?, y yo, desconcertada, pregunté ¿Quién es Miguel? Sonrío al recordarlo porque Miguel, que en ese momento era totalmente desconocido para mí, resultó ser uno de mis grandes compañeros y guías en este camino. Casi treinta años atrás él tuvo su propia epifanía, parecida y diferente a la mía, cuando descubrió la existencia del trabajo de Arno y decidió abrir su taller Diraya Expresión en Bilbao con Vega Martín.

 

 

 

Antes de mi primera llamada a Miguel sentía un gran nerviosismo, ¿Cómo sería Miguel? ¿Cuál sería su reacción ante mis preguntas y mi sed de saber sobre su trabajo, su taller y sus experiencias? ¿Las querría compartir conmigo? No quería que me tomase por una intrusa y al mismo tiempo me moría por saber todo. En mi libreta tenía anotadas dos hojas de preguntas, las primeras de muchas que me habían venido a la mente. Por lo que sabía Miguel llevaba años formando a gente en España y su experiencia era extraordinaria. No sabía que esperar y mis nervios iban en aumento.

Cuando contestó al teléfono le expliqué quién era y me quedé esperando unos segundos. No puedo expresar el calor que su voz y sus palabras me transmitieron. Miguel me abrió la puerta de par en par desde el primer momento, dispuesto a compartir conmigo todo lo que sabía y a ayudarme en todo lo que pudiera. A las pocas semanas me subí a un avión y fui a verlo a Bilbao donde no solo me abrió su taller sino su casa y su familia. Qué sensación tan preciosa la de encontrar a gente como él y como Vega, que dominan el arte tan puro de dar la bienvenida.

 

 

 

Tras unos meses comencé mis visitas a Bilbao a los talleres de Miguel. Es un aprendizaje muy valioso del día a día de un taller y sus dinámicas. Cada grupo es diferente, con sus propias energías y sinergias. Miguel asiste al grupo con destreza y con el mejor humor. En sus grupos como en el Closlieu encontramos niños de todas las edades, desde 3-4 años hasta más de 80 (que también son niños), grupos heterogéneos en los que el paso del espacio individual al espacio social se da de una manera natural. Se trata de grupos que llevan tiempo juntos y la energía que transmiten es de confianza, de comodidad, de respeto.  Su ejemplo es perfecto para ver cómo el trabajo de Arno ha desatado una maravillosa variedad de talleres y como ha tocado la vida de tantas personas.

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