Khanimambo o el Arte de dar Amor

Khanimambo o el Arte de dar Amor

Travel

Llegué a Khanimambo una mañana temprano, después de un paseo desde mi casa en la playa. Aquí me levanto con el amanecer y me acuesto con la luna llena sobre el océano, mi sueño lo arrulla el ruido del mar. El tiempo se para, los horarios los marca la naturaleza.

La dimensión del centro de Khanimambo sorprende nada más verlo, varios edificios pintados de blanco y verde con mensajes de inspiración en las paredes, un jardín en el centro, decoraciones manuales por todos los rincones. Aquí se respira alegría, cariño, valores, cercanía y cuidado. Khanimambo es un oasis en el medio del desierto de la pobreza.

 

 

 

El equipo que lo conforma, la mayoría gente local, te reciben con los brazos tan abiertos que su abrazo se siente incluso antes de cruzar la puerta. Los guía el amor y el respeto por lo que hacen, saben lo mucho que significa y la importancia de su tarea para los niños.

 

(Foto Fundación Khaminambo)

El primer abrazo que yo recibí en ese primer día fue inesperado. Estaba parada de pie en el comedor, un poco perdida y observando todo con asombro cuando noté que alguien estaba delante de mí, era un niño de unos tres años levantando los brazos y mirándome con un amor sin condiciones. Sólo quería abrazarme, lo cogí y otros seis niños vinieron en busca del mismo abrazo. El amor que esos niños te dan cuando vienes aquí no conoce barreras, ni edad, ni género, ni color, ni condiciones. No les interesa lo que haces o tu historia, les interesa darte amor y recibirlo de tu parte. Un intercambio tan puro y tan raro hoy en día. Ellos lo aprenden aquí, el amor por los demás, el respeto, el cuidado. Aquí la gente es rica en Amor, lo reparten en abundancia y eso lo incrementa cada día.

 

(Foto Fundación Khaminambo)

Los 300 niños que están aquí viven el milagro de Khanimambo, fuera de su realidad cotidiana que es increíblemente dura. Con las ayudas de socios, padrinos y colaboradores aquí hay 300 niños que comen, aprenden, ríen y juegan. Sus familias son conscientes de lo afortunados que son con esa ayuda. Hace diez años que Khanimambo está activo y ya algunos de esos niños están siguiendo sus carreras profesionales. Se dice que para ayudar a alguien es mejor darle herramientas para que hagan por ellos mismos, no hacerlo en su lugar. Los niños son las herramientas que Khanimambo está dando a esta comunidad y os aseguro que marcan la diferencia.

 

 

 


(Fotos Fundación Khaminambo)

Estoy asombrada de lo que veo, orgullosa de lo que aquí se hace y se vive, todo el dinero que reciben lo destinan al cuidado de estos niños. Nadie se beneficia salvo ellos. Y es de una manera organizada, responsable, respetuosa y humilde.

Os invito a que reflexionéis un poco, que miréis su página web y si en el fondo de vosotros se mueve algo colaborad, de la manera que prefiráis,

 

 

Khanimambo significa Gracias

 

REPLY COMMENT

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *