Te invito a conocer Bilene

Te invito a conocer Bilene

Travel

 

Hoy me levante antes de que amaneciese, quería aprovechar mi fin de semana y celebrar mi primera semana de viaje con una primera excursión. Ya os he contado lo que son las chapas, pequeñas minivan (destartaladas la mayoría) que hacen los recorridos entre ciudades por un precio muy económico. Pues hoy cogí tres de esas y después de más de dos horas llegué a un paraíso llamado Bilene. Y mereció la pena.

Este paraíso natural me dejó sin palabras. La playa está al borde de la Laguna Uembje, separada del Océano Indico por un largo y estrechísimo banco de arena. Diferentes complejos turísticos “a lo rustico” la bordean. Tanto si quieres quedarte unos días como si solo haces una excursión como yo merece la pena. Imagínate el planazo de comerte una carne o un marisco a la plancha y disfrutar de la calma en la playa. Incluso si te apetece hacer deporte acuático tienen una oferta increíble.

Cuando la chapa me dejó en la zona de la playa me dediqué a investigar los alrededores, toda la pequeña carretera que pasa por detrás de los complejos que dan al lago. Es necesario meterte por pequeñas calles para ver cada parte de la playa. La gente de Bilene trabaja en los complejos o en los pequeños puestos y tiendas que se extienden por la carretera. Aqui puedes encontrar muchos recuerdos, las capulanas (las faldas que llevan las mujeres) es lo que más me gusta. Los colores, los motivos, los estampados, ¡son toda una inspiración! Se me ocurren mil maneras de utilizarlo en prendas (defecto profesional).

Tras mi paseo por las tiendas y las charlas con la gente llegué a un complejo que me gustó especialmente y que da a una pequeña y encantadora playa con un pinar. Allí decidí sentar mi base. El restaurante tenia una terraza a la playa por lo que era perfecta para mi plan. Les reservé la comida para que la tuviesen lista a una hora y me fui a la playa con mi zumo. Qué lujo es poder acostarte en esa arena super blanca, el único sonido el de los pájaros, la playa casi desierta y tú con tus pensamientos.

Después de unas horas de playa, sol y baño me fui a la terraza del restaurante a comer. Me sentía como una persona realmente rica, y eso que la comida me costó menos de 5 euros. Aquí la vida, los precios, las prioridades son otras muy distintas.

Los niños en Bilene hacen barquitos con las hojas de palmera y se los ofrecen de regalo a los visitantes. En general en Mozambique no es común que la gente te pida dinero o comida aunque lo necesiten con urgencia. Al contrario, te ofrecen siempre un saludo de corazón y una sonrisa de par en par. Mozambique tiene el nombre ganado, es el “país da boa xente”. Además la naturaleza les ha regalado unas playas y unos paisajes fuera de serie. Este es un país que merece la pena, un paraíso todavía sin explotar.

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