Volando voy, Volando vengo. Por el camino … visito Botswana.

Volando voy, Volando vengo. Por el camino … visito Botswana.

Travel

Recién llegada a Botswana en un mini avión desde Johannesburgo me sorprende lo árido del paisaje. El calor es considerable, casi 40 grados en un clima interior. Es la estación más seca y más calurosa aquí. El aeropuerto de Maún es el más pequeño en el que he estado en mi vida, a penas una sala grande donde todo está concentrado: llegadas, salidas, control de pasaportes y recogida de equipajes. Práctico, ¿no?

Por apenas 3 euros un taxi me lleva hasta el hostal, el Old Bridge Backpackers a las afueras de Maún. Se trata de un pequeño camping con un restaurante-bar (y una cocina muy rica) situado al lado del rio. El lugar tiene un encanto especial, el rio le da un toque genial (incluido el peligro de cocodrilos, sin bromas). Todo es verde alrededor, la naturaleza es el decorado perfecto con cantos de diversos pájaros de banda sonora. El ambiente es super bueno, una atmosfera joven y activa aunque no ruidosa. Mi alojamiento me encanta, una tienda de campaña de buen tamaño (casi quepo de pie) preparada con colchón y ropa de cama. He dormido como un bebé, las alucinaciones previas en el viaje con los bichos que podian visitarme por la noche se han disipado. Creo que ya lo estoy superando. ¡Bravo por mí!

Vine a Botswana con dos ideas: volar en avioneta sobre el delta del Okavango y hacer un safari de varios días en barco para vivir el contacto con los animales tanto en el Delta como en la Reserva de Moremi.¡Ya el primer día conseguí mi primer objetivo! Fue un chico alemán el que al oirme hablar con la mujer de la recepción me comentó que había una pareja buscando compañeros para hacer el vuelo, habían puesto un anuncio en el tablón. Así funciona aquí, se buscan compañeros para reducir costes. El buen rollo es latente. Así conocí a Iker y Nagore. Ellos viajan en coche, han pasado por Namibia y gran parte de Botswana con su 4×4 (lo normal en este tipo de viajes en coche es alquilarte un 4×4 con cama encima y así parar donde quieras para dormir). Juntos nos subimos a una pequeña avioneta de 3 plazas más el piloto y sobrevolamos el delta del Okavango. El delta es enorme, inmenso …. el delta interior más grande del mundo. El delta está muy seco en esta época, los animales se concentran en las zonas de agua para beber y pastar. Al principio me parecía que volábamos bastante bajos, hasta que empecé a ver a los elefantes y su tamaño desde donde estábamos … ¡eran pequeñísimos! A medida que nos íbamos adentrando más y más en el delta se veían grupos de elefantes, más allá grupos de gacelas, zebras, bufalos y rinocerontes ¡incluso jirafas! En el agua los hipopótamos se revolcaban chapoteando, los cocdrilos los miraban de lejos. Es una suerte que todavía haya reservas naturales donde esos animales puedan vivir en paz y armonía sin la mano del ser humano sobre ellos.

Botswana es un país ejemplar en África, el único que no ha sufrido ningún conflicto en su historia reciente y el más estable económicamente. Las riquezas de Botswana son sus espacios naturales, para los que filtran el turismo que puede acceder ayudando así a su preservación, y sus minas de diamantes, la de Orapa al Este es la mina de diamantes más grande del mundo. Todavía no puedo hacerme una idea de cómo es la gente en Botswana, el lugar donde estoy está preparado para el turismo y aunque no me parecen tan abiertos como los mozambiqueños tampoco me lo parecieron los habitantes de Tofo siendo un lugar también turísico.

Hasta aquí la crónica de estos dos primeros días, ahora me dispongo a encontrar la manera de ir a la reserva de Moremi y de hacer un safari en barco de unos cuantos días. Os contaré a mi vuelta.

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