Viviendo el Cabo

Viviendo el Cabo

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Desde el cielo Ciudad del Cabo se extiende como una ciudad tan organizada, la distribución de las tierras de cultivo, las casas, los bloques de manzana es perfecta como el patchwork de una manta. El caos y la rebeldía del paisaje de Africa ha quedado atrás. Esto es la Europa africana.

En términos sencillos Cape Town es una gran montaña sobre una península. A su faldas se extiende una ciudad que rodea la montaña. Mirando al océano la montaña siempre está cubriéndote las espaldas. No se parece a ninguna ciudad que haya visto antes. La costa es impresionante, igual que las playas y las zonas de viñedos. Me he quedado enamorada de la playa de Scarborough, salvaje en paisaje y de Atlántico rugiendo con ese olor que me transporta a casa.

Simon’s Town

Simon’s Town

Viñedos

Chapman’s Peak

Volver a una ciudad no es fácil después de casi dos meses viviendo en un espacio natural. Volver a dormir escuchando el ruido de los coches en lugar del mar o de los grillos no parece un gran avance. Llevo toda mi vida viviendo en ciudades, más concretamente en el centro de esas ciudades. Y aunque lo sospechara ahora me doy cuenta de la forma de alienación que supone el estar totalmente desconectado de la naturaleza. ¿Cuántos de vosotros habéis pensado alguna vez en iros a vivir cerca de la playa o al campo y luego lo desecháis? Yo infinidad de veces. Siempre pienso que me estaré perdiendo algo, que soy un animal de ciudad, que me va el ritmo de la gente y la actividad a mi alrededor. Mejor me quedo donde estoy. Ahora pienso diferente, qué cambio volver a casa y ver el atardecer o por la mañana el amanecer, o por la noche la luna y las estrellas, o respirar un aire puro. Siento que formo parte de algo más grande.

Gilbert es el anfitrión del aibnb donde me alojo. Tiene una casita a las afueras de la ciudad, en un barrio “de color”(todavía no entiendo por qué le siguen llamando así). Me doy cuenta de los problemas de seguridad que hay en la ciudad nada más llegar, todas las casas tienen fuertes sistemas de seguridad, incluso las aparentemente humildes. Gilbert me lo cuenta enseguida, los robos son diarios tanto en casas como en la calle. Lo de que el apartheid se terminó no es del todo cierto, sí en teoría no en la práctica. Todavía hay muchísimas diferencias latentes en cada sector. Si eres negro o de color no eres bienvenido en muchos sitios, ni tu trabajo es reconocido de la misma manera, ni se te conceden las mismas libertades … Su historia realmente está teñida de sangre, mucha. Es una tierra arrebatada a sus habitantes para luego esclavizarlos y manipularlos, nada que no hayan hecho el resto de Europa con sus colonias, sólo que aquí mucho más extremo. Esa historia dolorosa y muchas otras variantes son las que hacen que aquí, todavía, la frustración sea latente.

En la casita de Gilbert no estoy sola, están Laura y su hija Trinity de Tanzania y también Jen de Wisconsin. Hacemos un grupo muy diverso y las conversaciones son muy enriquecedoras. Hablamos mucho sobre Africa, sus culturas y sobre las diferentes colonizaciones. Tanzania parece ser un país muy parecido a Mozambique en el carácter de su gente, la comida, etc. aunque más desarrollado y más fuerte económicamente. Laura es experta en medio ambiente, con una gran conciencia social. En su casa en Tanzania practica la permacultura, con su propio huerto y sus propios alimentos. Su pareja, Naphtali, es un rasta sudafricano con la cabeza muy bien amueblada. Tiene una marca de ropa propia en Sudáfrica con la que quiere dar valor a las marcas locales africanas. Su hija, Trinity, tiene dos años y es un bichillo tan dulce como inteligente, en dos meses ha aprendido inglés y ya lo habla fluido. ¡Toma ya! Jen es una americana enamorada de los pájaros que va a todas partes con sus prismáticos y su libro de ornitología.

Gilbert nos acoge a todos en su casa, con gusto porque le encanta hablar y conversar. Sabe tanto sobre la historia de la ciudad y de la cultura que en cada lugar al que te lleva lo ilustra con anécdotas, notas históricas o familiares. Es un lujo ver Cape Town desde los ojos de una persona local como él, es ver más allá de la superficie. Siento como si estuviera visitando a un amigo aquí.

Me gusta ver cómo viven los locales en un barrio normal. Los barrios de “blancos” son una mezcla entre Holanda e Inglaterra. Nunca dirías que estás en África. Me surgen sentimientos encontrados al ver una ciudad tan bella con tal dolor y odio. Desde que he llegado siento una incomodidad, una frustración, una energía que me oprime el pecho. Reflexiono mucho sobre ello cada día y quiero ver una luz al final del túnel. Las nuevas generaciones se han acostumbrado a vivir juntos, a ser amigos, a tratarse con igualdad. Confío en que eso traiga un futuro diferente y rico para todos. Unidad en la diversidad.

Comments (2)

    • admin4775
      -

      Thanks so much for following the blog Ashley, I am really thankful for your hospitality. Keep following my trip, your comments are very welcome! Take much care

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