Africa Soul

Africa Soul

Travel

Después de unos días y unas cuantas experiencias más me siento optimista con respecto a esta ciudad y a este país. Todavía veo signos del África que conozco en la gente aquí, tal vez no tanto en los colores de sus ropas pero sí en su espíritu de comunidad y en las sonrisas que te regalan si sabes esperar. La diversidad que existe aquí no la he visto todavía en ningún otro sitio. Supone una riqueza enorme y también un auténtico reto para la convivencia. Sí existe una historia complicada que todavía necesita un tiempo más para ser digerida y también existe una nueva dinámica entre las generaciones más jóvenes. Tengo esperanza de que ellos “slowly but surely” harán de su país un sitio en armonía.

Me llevo de Sudáfrica …

Amigos geniales y momentos geniales en lugares geniales.

El amanecer desde Table Mountain antes de escalar con la ciudad a mis pies.

El atardecer desde un bosque de las montañas de Constantia, de nuevo con la ciudad a mis pies.

La receta sudafricana más local es el Bobotie:

Ingredientes

1 kg de carne de vaca picada

2 cebollas medianas peladas y picadas en trozos pequeños

2 rebanadas de pan de molde sin corteza

Leche para remojar el pan

1 cucharada de mezcla de curry en polvo

2 cucharadas de mango chutney

150 ml de uvas pasas (sin rabo)

el zumo de medio limón

3 huevos

8 toques de molinillo de pimienta negra

1 cucharada de azúcar

1 cucharada y media de sal

Instrucciones

Precalentamos el horno a 180 grados.
En una sartén grande ponemos el aceite y sofreímos la cebolla unos minutos. Cuando esté transparente, añadimos la carne y el curry. Freímos la carne hasta dorarla. Añadimos en el último momento las pasas, la sal, la pimienta y el zumo de limón. Damos una vuelta rápida y vertemos el contenido de la sartén en un cuenco grande. En el cuenco añadimos ahora el chutney, la miga de pan que previamente habremos remojado en leche y un huevo batido. Mezclamos bien con un tenedor y vertemos en un molde de horno que previamente habremos engrasado. Batimos los dos huevos que nos quedan y los vertemos por encima de nuestro pastel de carne. Metemos en el horno y cocemos durante 30 minutos. La capa superficial de huevo se convertirá en tortilla e incluso se debe dorar ligeramente.

Una superstición o creencia muy interesante aquí es el Tokoloshe.

Tokolosh, Tikoloshe o Hill, es el nombre dado por las tribus de Sudáfrica, Botswana y Zimbabwe, es un espíritu de la naturaleza maligna. Se dice que el Tokoloshe es creado a partir de cadáveres por los chamanes en busca de venganza, en cuyo caso sólo la persona maldita es capaz de ver el Tokoloshe.

Actualmente a este ser se le describe como una criatura que se asemejaría a un mono por su pelo y que sería el tamaño de un niño pequeño, el cual poseería gran fuerza en relación a su tamaño pequeño. . Sin embargo, sería capaz de cambiar de forma y desaparecen al ingerir una piedra. Su pequeño tamaño y la malevolencia parecen ser equivalentes a nuestra cultura occidental al Gremlin. Sin embargo, sería más exacto verlo como una mezcla de características entre un zombie, un gremlin y un poltergeist. Se dice que además sería aficionado a la cuajada y huevos frescos, que roba en graneros de aldeas remotas.

La existencia de este ser, preocupa mucho a la población rural, ya que se le atribuye muchos secuestros de niños, violaciones y matanzas de ganado. También muerde los dedos de las personas que duermen, por lo que es habitual en algunas áreas, subir las camas a dos metros con ladrillos para que estén fuera del alcance del Tokoloshe. Según la leyenda Zulú, los que ven un Tokoloshe nunca lo deben revelar a nadie, de lo contrario la criatura volverá a aparecer para vengarse.

Mi pulsera de Sudáfrica, regalo de Gilbert, Gracias!

Me resisto a decirle adiós a África, aunque sea un hasta la vista. He vivido tanto aquí que no soy todavía consciente de cuánto. Muchos buenos amigos han llegado enseñándome nuevas perspectivas. Hoy hace dos meses que este viaje empezó, a mi me parece que hace por lo menos seis, ha sido muy intenso.

Me despido de Sudáfrica desde el punto más al sur del continente, en una playa idílica en el cabo de Buena Esperanza, extrañamente parecida a La Playa de Dicaprio. Aquí se juntan los dos océanos, Indico y Atlántico. Salto de un continente a otro. De aquí vuelo al punto más al sur del continente americano y el punto más al sur del mundo, Ushuaia. Aquí os dejo a punto de subirme al primero de los cuatro aviones que cogeré en mi periplo. Nos vemos de nuevo en Argentina, ¡seguidme!

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