Tesoros por el Mundo

Tesoros por el Mundo

Travel

Quien tiene un amigo tiene un tesoro, y mis tesoros se reparten por el mundo.¡Afortunada yo! Los tesoros de los que os hablo hoy son los que tengo en Mendoza, bien abastecidos de vino, asados, ricas pizzas caseras, excursiones a los Andes y mucho amor.

 

Javi y Clau son mis tesoros desde hace más de 10 años. Nos conocimos en la época en la que Barcelona nos acogió a todos dándonos la oportunidad de vivir libremente, a nuestro modo (fuera el que fuera), sin tradicionalismos ni juicios. Esa es una de las maravillas de mi querida Barcelona. Pues allí nos conocimos, yo con 25 añitos casi recién llegada. Ellos habiendo dado el salto a una nueva vida desde Argentina. Javi y yo éramos compañeros de trabajo y la amistad de los tres surgió rápida y fluida, como todas las cosas que están destinadas a ser. Hace casi cuatro años decidieron volverse a su tierra y disfrutar de su familia aquí.

Llegué a la estación de buses de Mendoza a las 6 de la mañana, después de una noche cruzando los Andes. Javi vino a buscarme, fiel amigo aunque signifique un madrugón. El abrazo cuatro años después estuvo cargado de cariño y de un “te he echado de menos” que no hacía falta decir. Claudia nos esperaba en casa, una casa preciosa que se han construido para ellos y sus dos hijos. Solo vernos los tres, con los niños todavía dormidos, fue como habernos visto el día anterior. Eso es lo que pasa con los Amigos con mayúscula, nada cambia con la distancia. Me emocionó volver a ver a su hijo Sebas, ya un pequeño hombrecito y conocer a su nueva hija Martina, dos años de sabiduría y alegría embotellada en la niña más dulce.

 

 

 

Mendoza es un lugar en el que uno se queda por familia, sea por estar con la que ya tiene o por formar una. Es una ciudad cómoda, de un tamaño perfecto para vivir sin grandes problemas de tráfico y que todo te quede cerca. Las plazas me gustaron, son amplias y bonitas, resultado del acondicionamiento de la ciudad a prueba de seismos. Me divertí en especial en la plaza de España, parecía estar en Sevilla con los azulejos y los mosaicos en los bancos.

 

 

Mis días en Mendoza han sido de descanso, relax y preparación a la próxima etapa de viaje. Llegué cansada, agotada de moverme continuamente, sin parar mucho en ningún sitio y viviendo tantas cosas por minuto que difícilmente uno puede digerir todo. Vamos, que llegué con empacho y aquí hice la digestión. Sudamérica es inmensa, inigualable, muy diversa y muy intensa. Viajarla en tres meses, aunque sea sólo la costa del Pacífico, es una tarea titánica. Necesito seleccionar los lugares y os prometo que entre tanta belleza es difícil decidirse.

He pasado una semana de amor, de familia, de afecto, de conversaciones pendientes con amigos muy queridos, de niños y de juegos. Era lo que necesitaba, poner los pies en la tierra por un momento y recuperar fuerzas. Los asados han ayudado mucho, claro. La familia de Javi es muy generosa y compartió conmigo una noche de rica carne y mejor vino. También ayudaron las excursiones, sobretodo al Aconcagua, el pico más alto del mundo después del Himalaya. Mi intención era subirlo y el presupuesto (más de 3000 eur) confirmó mi decisión de seguir el viaje sin hacerlo. Elecciones, ese es uno de los lemas de mi viaje. Siempre hay elecciones que hacer y más con un presupuesto limitado. No me arrepiento, ese dinero me financiará la visita a muchos otros sitios que todavía están por llegar.

Amigos, os quiero, ya os echo de menos y nos veremos en menos de lo que pensamos.

 

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