Del Glaciar al Desierto

Del Glaciar al Desierto

Travel

Me duermo en un bus, son las 2.45 de la mañana. Antes de subir, en la espera, aproveché para publicar el último post, todos los ratos con conexión valen sea donde sea, digamos una terminal de buses en Jujuy en plena madrugada ¡Marchando! Los buses de Andesmar están siendo mi hostal más frecuentado últimamente, me valen de transporte y de cama en todos los viajes este mes en Argentina y Chile. ¿Quien quiere más? Me despierto cinco horas más tarde, un poco aturdida, entreabro un ojo y corro la cortina, ahí empieza una visión de realidad virtual. Estoy en el medio de la nada, en un paisaje que podría ser sacado de cualquier película de ciencia ficción, tierra yerma, un paisaje erosionado, lagunas de sal de un blanco óptico, montañas de roca y tierra rodeándome. He entrado en el desierto de Atacama y la palabra que lo define es: sobrecogedor.

 

En el medio de ese desierto San Pedro de Atacama es como un oasis. Me pregunto cómo pueden estar tan bien surtidos en este pueblo lleno de turistas, cafés, restaurantes y casas de cambio a precios astronómicos. Honestamente mi cansancio se nota nada más llegar. La altura no es un problema, es la misma a la que estaba en el norte de Argentina, creo que más bien es el calor y la sequedad. Imaginemos un pueblo de película del Oeste con temperaturas que te hacen buscar siempre la sombra, casas bajas de adobe y atmósfera rústica. Añadamos bastantes turistas y toda la parafernalia que se monta a su alrededor, aquí tenemos San Pedro.

El hostal donde me alojo en Caracoles 100 es una costrucción de tipo atacameño construida hace 200 años. Por supuesto ahora modernizada, tengo wifi, cama cómoda (creo que la más cómoda que he tenido en ningún hostal) y agua caliente. Después de un recibimiento bizarro por parte de Tito, el encargado, que ni me esperaba ni confiaba en la existencia de mi reserva, me instalé. Estaba cansada y aunque las cosas estaban saliendo un poco torcidas pensé que definitivamente todo mejoraría. Así fue, sólo era cuestión de tiempo y de descanso.

 

 

Mi primera exploración fue al Valle de la Luna. Vuelvo a preguntarme cómo es posible encontrar paisajes de Marte en nuestro planeta. Pues justo aquí, en el norte de Chile. Primero os cuento 8 datos súper importantes sobre esta parte del mundo:

  1. El desierto de Atacama es el desierto más seco del mundo
  2. En esta región prácticamente no llueve, solo alrededor de 1 a 3 mm por año y hay zonas del desierto en las que nunca ha llovido. Nunca es NUNCA. ¿Cómo es posible? Pues entre otras cosas porque está situado entre dos cadenas de montañas, los Andes por un lado y las montañas de la costa chilena por el otro, de tal altura que impiden la existencia de humedad en esta zona.
  3. El suelo de Atacama es estéril en vegetación, al estar entre estas dos cadenas montañosas no hay humedad ni agua o nutrientes.
  4. Es el lugar del mundo con mayor volumen de nitrato de sodio. ¿Para qué se usa? Fertilizantes y bombas entre otros …
  5. Tierra extraterrestre. Las muestras de tierra en Atacama son muy similares a las de Marte. De hecho, adivinad donde se ruedan gran parte de las escenas de Marte en las películas. ¿Os suena Odisea en el espacio? Voilà.
  6. Temperaturas extremas. 40 grados en el día y 5 grados en la noche. Lo normal en Atacama.
  7. Aquí se encontraron las momias más antiguas del mundo, 7020 ac contra los 3000 ac de Egipto. ¡Calculad lo antiguo que puede ser este desierto!
  8. El cielo de Atacama tiene más de 300 días al año de cielos claros. Se trata del mejor sitio en el mundo para ver las estrellas y aquí está el mayor telescopio de tierra en el mundo, el ALMA.

Después de toda esta información lo mejor que puedo hacer es enseñaros las fotos de mis exploraciones en el Valle de la Luna (un lugar mágico donde hay figuras esculpidas por la erosión que parecen hechas de nuevo por un artista), la Laguna Céjar donde me bañé en agua tan salada que te hace flotar (como la del mar Muerto) y los Géisers del Tatio, un campo de “mini volcanes” como yo los llamo tan fascinantes como peligrosos. Es cierto lo que dicen, la energía que se respira en este desierto es muy especial. El silencio, la quietud y el paisaje son como si lo estuvieses soñando. Atacama tiene el cielo más limpio que pueda existir. La expresión a cielo abierto le pertenece. La luna más brillante del mundo está aquí, e ilumina todo el desierto. Ella fue la que me despidió de Chile antes de partir para Bolivia y me susurró grandes secretos. La vuelta al mundo está siendo un profundo viaje interior.

Gran duna (Valle de la Luna)

 

Valle de la Luna

 

Géisers del Tatio

 

Géisers del Tatio

 

Laguna Céjar

Chile me ha dado mucho:

El amanecer en los géisers del Tatio a -8 grados tomando un café calentito

 

El atardecer desde la Laguna Tebinquinche bebiendo Pisco y viendo la cordillera de los Andes con el volcán Licancabur presidiendo.

 

La receta, filete a lo pobre. Se ve que es una plato muy típico en Chile, y “a lo pobre” no implica que sea barato, en absoluto. 20 euritos pagué por el pobre filete. Se compone de un filete de lomo encebollado, patatas fritas y dos huevos fritos encima. No sé qué pensáis pero fue de lo más ligerito.

 

La superstición: La Apacheta.

 

La pulsera, de cuero trenzado rojo de una artesana de la calle en el centro de Santiago.

 

Entiendo la fascinación de mi amigo poeta por su tierra, desde los glaciares hasta los desiertos no deja indiferente con su energía. Recorrer Chile desde el sur pasando por el centro y terminando en el norte me ha dado una visión harto completa de lo que es esta magnífica tierra, sipo nopo yapo. 🙂 (guiño chileno para el que lo entienda)

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