Si pliegas el mundo

Si pliegas el mundo

Travel

Si pliegas el mapa del mundo a la mitad siendo uno de los extremos España te encuentras con la nación kiwi en el otro extremo. Y ahí es donde me encuentro el día que mi viaje hace seis meses: al otro lado del mundo, el punto más alejado posible de España: Nueva Zelanda.

La lluvia me ha acompañado mucho a lo largo de mi viaje, debe ser para que no me olvide de que soy gallega viva donde viva. En casi todos los países he vivido tormentas, y Nueva Zelanda no es una excepción. Llegué a Auckland en un día gris y lluvioso. Allí me hospedó Erica, la hermana de mi gran amiga Natalie. Qué delicia de recibimiento, Erica fue un angel de la guarda después de las noches durmiendo en el aeropuerto de Honolulu y las horas en el avión. Me recibió en su casa y me dió una cama mullida, comida hecha en casa y de un nivel asombroso y unas conversaciones fantásticas. Ah! Y vinito muy rico. ¿Qué más podía pedir?

 

Poco tiempo me duró el descanso. En menos de dos días recogí mi coche de alquiler y tomé ¡rumbo a la aventura! Os confieso que al principio estaba estresada y nerviosa. Un coche automático (nunca en mi vida antes), conducir por la izquierda (ya no recordaba ni mi viaje a Irlanda), mal tiempo y un país completamente desconocido. Sólo fue el principio, rápido me hice a todo y a medida que bajaba hacia el sur de la isla norte los paisajes se iban haciendo más y más espectaculares. Mi propósito era cruzar en el ferry de la Isla Norte a la Isla Sur y enfocar mi viaje en esta última, que según todas las recomendaciones era la más impactante.

Bajar la isla norte fue una delicia, sobretodo el tramo del lago Taupo. Empezaba a entender los comentarios de todos los amigos que habían venido a este país. No sé cuantas horas conduje pero no me importaba. Llevaba tanto tiempo sin coger un coche que disfruté muchísimo en mi viaje, a mi ritmo, con mi música, parando donde la intuición me decía y siguiendo camino donde no veía gran interés. Y diréis ¿no es aburrido viajar sola en un coche? Y os responderé a la gallega … depende. Depende de muchas cosas, de cómo te llevas contigo mismo, del coche, del paisaje, de las paradas que haces. Yo definitivamente os lo recomiendo. Un “road trip” solo es muy interesante. Y si lo haces en Nueva Zelanda te despiertas y tomas tu café en frente de un lago de película mientras el amanecer deja la luz suavemente sobre el agua, o en una playa salvaje precedida por un pinar desde donde las olas te adormecen y el olor a mar abre tus pulmones… ¿qué tal? ¿Os apetece venir? Para mi esta ha sido la primera vez que he hecho “camping”, durmiendo en mi coche-cama particular. Al principio me sentía un poco homeless y rara, después de unas noches me hice a la libertad de parar donde quisiera y vvir como una tortuga, con la casa siempre conmigo.

Llegué a Wellington, el sur de la isla Norte, con la esperanza de salir al día siguiente en el ferry hacia Picton, en la isla Sur. El amable e irónico señor que vendía los pasajes me dijo que no había plazas en ningún ferry hasta ¡dos días después! Con esto de dejarme llevar a donde me lleve la corriente ya no me preocupo de hacer todo con anticipación. Fluyo como el agua que diría el sabio. Bueno, el agua se estancó en Wellington. No pasa nada, pensé después del shock inicial, descubiré la ciudad.

Couchsurfing es un gran invento, te permite conocer a gente local, tomarte una birra y dormir en casa de alguien. ¿Contras? Necesitas leer entre lineas si esa persona es una buena elección y siempre tener un plan b por si acaso. Así descubri a Abhi, un chico indio chef de cocina que vive en Wellington. Abhi me dejó dormir en su casa y aparcar alli mi coche por dos días mientras descubria la ciudad y hasta me cocinó un plato maravilloso de pasta. Un gran Gracias para él.

Wellington me gustó, tiene un tamaño perfecto como ciudad y una atmósfera muy abierta. Diversas comunidades conviven allí con un absoluto respeto. Los alrededores merecen mucho la pena y el museo Te Papa es el mejor que he visto en mi viaje, y gratis! Celebré el año nuevo chino allí, con fuegos artificiales y montones de eventos. La comunidad china en NZ es enorme y bastante arraigada. NZ es un mix de culturas, de religiones, de origenes, todo el mundo es extranjero y al misma tiempo todo el mundo es de allí.

Y así me despedí de la isla Norte, por el momento. El domingo a las 6 de la mañana partió mi ferry hacia Picton, en busca de una nueva aventura …

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