Lujo Asiático

Lujo Asiático

Travel

Llegar a Mumbai fue como volver a una dimensión pasada, a un planeta ya conocido. Al igual que Hong Kong, Mumbai ha sido mi destino recurrente en los últimos … muchos años. Y no precisamente por vacaciones.Una de las maravillas de mi profesión previa fue el encontrar a gente tan alejada de mi cultura y tan cercana a mi corazón. Gobind es una de esas personas. Nos conocimos hace más de diez años en el mundo profesional y nos hicimos muy buenos amigos. A esa preciosa amistad se sumaron muy pronto su mujer y sus hijos. Gobind y su familia son mi familia en India. Y ese ha sido uno de los grandes regalos de mi paso por el mundo textil.

En el aeropuerto me esperaba un conductor que él me había enviado. Era la primera vez que venía a

India por placer y de inicio me sentía casi como en mis viajes de trabajo, salvo por la mochila. Sentada en la parte de atrás del coche miraba a través de la ventanilla la ciudad que tantas veces me había visto llegar. Su autovía, sus calles y callejuelas inundadas de los colores brillantes, la gente sonriente y los millones de coches pitando. Y es que India es indescriptible, cuando llegas sientes ese olor que la define y que me resulta imposible de explicar. Olor a húmedo, a especias, a humanidad y al polvo de sus caminos. Allí sentada tenía la impresión de que en cualquier momento el coche se pararía en un edificio de oficinas y la María “de trabajo” cargada con su portátil, sus dos móviles y sus fichas técnicas entraría dispuesta a pasar los siguientes 7 días negociando, viendo colecciones, resolviendo problemas de producción y explicando los nuevos diseños a la infinidad de fábricas visita a visita. La María en modo “oficial” llegaba con la cabeza cargada de resultados, precios, márgenes, ventas, presupuestos, patrones, tejidos, botones, lavados, cremalleras, encogimientos, largos, anchos, consumos, fórmulas … y con las ideas muy claras sobre lo que todo

el mundo tenía que hacer. Efectividad y exigencia en estado puro.

En cambio la María que llegó esta vez a Mumbai venía con la humildad y la apertura mental de un viaje que le descubrió lo verdadero e importante. Abrió la puerta de la casa de su familia india y recibió toneladas de amor, de sonrisas, de cuidados, conversaciones, paseos, comidas y vinos selectos, mil y una historias sobre aventuras del viaje, nuevos descubrimientos sobre la cultura de una India que después de tantos años sólo logró rozar con los dedos.

Ambas Marías tan lejos y tan cerca. Y ahí se experimenta el cambio. La versión actualizada de un sistema operativo previo. Maria 2.0.

Caminar por las calles de Mumbai, mezclarme con la gente, empaparme de su cultura en el Museo Nacional, entender el Freedom Fighting en la casa de Gandhi. Nunca tuve el tiempo ni la oportunidad de experimentarlo hasta ahora. Mumbai está lleno de secretos que desconocía. Por ejemplo el Dabbawala, un sistema de recogida y entrega de comida muy especial. Funciona así: recogen en tu casa el recipiente con la comida para tu almuerzo y te lo entregan al mediodía en cualquier parte de Mumbai. Se mueven en bicicleta a través del tráfico de una ciudad tan enorme y caótica. En los más de 100 años de servicio jamás se han equivocado de “tupper” y sirven a toda la ciudad. El príncipe Carlos de Inglaterra incluso mantiene contacto con el jefe y lo invitó a la última boda, ¿cómo os quedáis? La ciudad les ha hecho incluso una estatua. Cosas como esta tiene Mumbai. Allí podéis encontrar el slum más grande del mundo, un área de chabolas donde viven millones de personas. Una artista local decidió hacer la vida de estas personas más agradable y pintó sus casas de colores vibrantes llenos de alegría.

Los días en Mumbai experimenté un lujo asiático del que disfruté como una niña. Gobind y su familia me trataban entre algodones. Todas las comodidades que pudiese imaginar a mi alcance. Por las mañana desayunos con los mangos más ricos del mundo (los mangos Alfonso) y con jamón ibérico (casi me caen las lágrimas), las noches durmiendo en una cama XXL con colchón de latex, un baño sólo para mí, agua caliente, aire acondicionado, comidas en los mejores restaurantes … no podía creer lo que vivía. Viniendo de un viaje de presupuesto reducido todas estas condiciones estaban lejos de producirse en la mayoría de los lugares. Mi viaje ha sido de lo más básico en ese sentido: dormitorios compartidos en hostales, dieta simple, calores tropicales sin aire acondicionado, camas duras, duchas frías … importan tan poco cuando entiendes lo que vives. En Mumbai disfruté de cada uno de los lujos con delicia … y sin apegarme. Disfrutar sin necesitar. Soy feliz al necesitar menos, cada vez menos, para sentirme satisfecha.

Y de Mumbai volé al desconocido norte de la India, en los Himalayas. Rishikesh, la cuna del yoga, me esperaba para dos semanas de yoga, meditación y ayurveda. Todo una experiencia. Os veo allí, en las montañas donde nace el río Ganges.

 

Karuna y Gobind

La habitación más alucinante de mi viaje

Desayunos de reinas

Museo Prince of Wales

El Mumbai colonial

La vida en Mumbai

Mani Bhavan, Museo de Gandhi (su habitación)

Dabbawala Mumbai

Slums en color

Atardecer en Mumbai

Comments (2)

  • Jeanette
    -

    Como estas disfrutado de la vida guapa! Me encanta lever sobre tus aventuras

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