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Bienvenidos al Imperio de los Incas

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La noche en Aguas Calientes previa a la subida a Machupicchu fue de tormenta y lluvias torrenciales. En mi cama en el hostal pensaba cómo iba a subir la montaña Waynapicchu lloviendo tan fuerte. Por esas y otras razones mi mente estaba movidita y mi sueño no fue reparador. A las 4 de la mañana el despertador sonaba y yo me ponía en marcha para la aventura, fuera la que fuera. Los dioses Incas me lo prepararían cuidadosamente.

La niebla era súper espesa y algo me decía que la lluvia no me acompañaría. Quizás la de la noche ya había sido suficiente … ¿no? El camino hacia la entrada a Machupicchu es una carretera tipo scalextric, bautizada con el nombre del hombre que en teoría lo descubrió, Hiram Bingham. Yo elegí subir en bus, me dio respeto la hora y media de subida a pie más la subida a la montaña Waynapicchu luego. Preferí ahorrar fuerzas. Mucho respeto para mis compañeros de viaje que lo hicieron.

Adentrarte en Machupicchu antes de la salida del sol, con una niebla que cubre y descubre las montañas a buena velocidad, es una experiencia de otro mundo. Cualquiera diría que entrar a una ciudad “en ruinas” es entrar a un sitio vacío, meramente monumental. No es el caso aquí. En Machupicchu no sientes ese vacío, más bien al contrario. Estás acompañado por múltiples sensaciones y energías, y no hablo de los turistas o las alpacas que pastan en el lugar. Hablamos de una ciudad construida en la cima de una montaña, donde los Incas estaban más cerca que nunca de su dios Sol, su madre Luna y sus hermanas estrellas. También hablamos de un punto rodeado de montañas en su mayoría de mayor altura, las montañas eran las que canalizaban el paso del alma de la tierra al cielo, tanto es así que enterraban a sus momias en la base. Y por último un río, el Urubamba, que rodea por ambas partes a la montaña vieja (la traducción de Machupicchu). Dicho todo esto, no son sólo las personas que habitaron allí o que fueron enterradas allí sino también todos los elementos naturales que la rodean lo que hace que sea un lugar que te llene de sensaciones.

Mis sensaciones allá fueron primero humedad, algo que hacía tiempo que no sentía después de varios desiertos. Me vino a la mente un templo perdido en Hong Kong y una experiencia única con una de mis personas favoritas en este mundo. Sentí la misma humedad en el ambiente. Humedad de selva, mosquitos y rituales. La segunda sensación que me embargó fue el poder en la piedra. Machupicchu está construido sobre piedra y reforzado con piedra de la misma montaña que lo sustenta. Con piedra se construyeron sus edificios y sus caminos. Me descubrí tocando las piedras, sin pensarlo, mientras escalaba la empinada subida de Waynapicchu me cogía a las piedras y arriba me sentaba sobre ellas. Paseando por la ciudad mis manos siempre buscaban su contacto más o menos rugoso, según el punto de pulido que los Incas les quisieron dar. Mi mente con la pregunta continua de cómo pudieron trasladar hasta allí piedras tan enormes. Y finalmente, la madre de todas las piedras del lugar: la Intihuana (donde se ata el sol) que se cree servía como calendario astronómico. Las investigaciones descubrieron que la cantidad de minerales en esa piedra en particular y en el sitio en general desprenden una gran energía.

El emplazamiento de Machupicchu no es casual, fue estudiado muy cuidadosamente, como todo lo que hacían los Incas. El recinto en teoría fue una Universidad Inca donde los jóvenes, mujeres y hombres, estudiaban astronomía, ingeniería, agricultura, producción textil,etc. Los Incas fueron muy avanzados a su tiempo, la sofisticada construcción de esta ciudad es la mejor prueba de ello. El 70% de la ciudad está oculta entre terrazas de cultivo y reforzada con grados de inclinación exactos para que ningún fenómeno climático pueda destruirla. Ellos llegaron a estudiar fenómenos que en Europa no se habían ni descubierto, poco tiempo separó a los Incas por ejemplo de Leonardo Da Vinci, y ambos fueron ignorados en sus visiones avanzadas.

Estuve casi 8 horas en Machupicchu y pasaron muy rápido. Tuve la suerte de verlo en un momento en el que el turismo está bajo y eso ayuda mucho. Os digo la verdad, llegar allí es caro, demasiado caro en mi opinión y también vale mucho la pena. Igual que valió la pena subir Waynapicchu, un sinfín de escaleras de piedra irregulares en ángulos imposibles desafiando cualquier sensación de vértigo. Llegar a la cima es quedarse sin habla ante la visión de la ciudad a tus pies y el abismo debajo. Las fotos son un fiel reflejo.

¿Cómo describir la sensación cuando estás en Machupicchu? Fácil, los que no habéis ido, lo sabréis cuando vayáis. 🙂

Entrando en Machupicchu, 6 am

Alpaca de resaca

Subiendo Waynapicchu

Casi arriba …

Más chula que un ocho

Mi balcón en el ático … sin palabras

Terrazas

La Intihuana, madre de todas las piedras

Aprender, escuchar, ser una alumna ciudadana del mundo

Primeras citas con Perú

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El primer pie que puse en Perú fue en la frontera que hace con Bolivia, en Copacabana. El lago Titicaca fue el marco de este encuentro entre la tierra peruana y mis pies. Las fronteras en este lado del mundo son más oficiales que reales y os explico por qué. La gente, las costumbres, las ropas, los colores, las frutas y verduras, la comida, los animales, y podría seguir … no cambian cuando pasas la frontera. Esas comunidades fueron una sola durante muchos siglos. Los gobiernos ponen fronteras, franjas por las que se pelean las altas esferas y que finalmente se ceden a quien más poder económico/político tiene sin si quiera pensar en la vida de la gente que las puebla. Pues bien, soy testigo de ello desde el norte de Argentina, norte de Chile y sur de Bolivia (y antes también en África). Ellos son una sola comunidad con etiquetas diferentes en sus documentos de identidad. Lo mismo ocurre con Bolivia y el sur de Perú, hermanos de sangre de padres divorciados viviendo en diferentes casas.

Puno, mi primera ciudad peruana, es una pequeña ciudad un tanto caótica, de edificios a medio contruir o a medio destruir depende de como se mire. En su centro histórico de nuevo bellos edificios coloniales y plazas que cuidan muy bien y difrutan mejor. De nuevo se ve a la gente concentrada en las plazas, charlando en los bancos … siendo ni más ni menos que una comunidad. Y ese era el objetivo de las plazas cuando se construyeron, aunque ahora en nuestras ciudades las tengamos prácticamente vacías.

En Puno mi objetivo es visitar el Lago Titicaca. Descubro que casi todo es un gran espectáculo turístico, por suerto sigue habiendo ciertos sitios que conservan su esencia pese a todo. Visito las islas flotantes de Uros, una comunidad pre-Inca, sus ancestros y con mucha seguridad viniendo de Bolivia. Los Uros son islas flotantes hechas por estas comunidades y cada una de esas islas está autogovernada. Cuando llego allí con el Tour que me lleva tengo la impresión de que esa gente ya no vive ni con la mitad de las tradiciones que nos cuenta sino que es bonito contárselo al turista para recibir su dinero. Detrás de las casas veo la vida moderna que realmente llevan, los aparatos, las comidas, …. La segunda isla, Taquile, posee todavía toda su esencia. Allí la gente vive con sus tradiciones sin demasiadas interferencias del mundo externo moderno. Sus tejidos son bellísimos, su organización es justa y ancestral, la comida viene de la pesca. Viven con gran aportación del turismo pero no lo han hecho una pantomima y ponen unos límites claros para preservar su estilo de vida. Ellos no se adaptan al turista sino el turista a ellos.

Islas Uros

Isla Taquile

Isla Taquile

Mi siguiente ciudad peruana, Arequipa, es la ciudad blanca de Perú. Casi un millón de habitantes. Me quedo en la casa de una pareja mayor, Adela y Manuel. Sus hijos ya se fueron de casa y ellos alquilan sus habitaciones por airbnb. Les encanta charlar y te tratan con muchísima calidez. Es una casa muy humilde, viejita y en una zona un poco alejada del centro. Yo me siento en casa allí. Tengo mi habitación, tranquila y práctica donde descanso de maravilla. Estos días mi cansancio ha aumentado. Realmente necesito parar un tiempo, el viaje moviéndome continuamente me resta mucha energía y necesito recargarla.

En Arequipa voy a un tour del que me habló un chico en Puno. Se llama Free Walking Tour y lo hacen en varias ciudades de Perú. No hay un precio sino que tú das la propina que consideras justa. Es una manera genial de conocer la ciudad. Somos un grupo de 15 personas y el tour es muy interesante, conocemos rincones de la ciudad que son más locales, el chico nos lleva incluso a ver llamas y alpacas a un museo acerca de los hilos y las lanas locales. En el tour conozco a varias personas y sin duda una con la que conecto desde el primer momento. Lena es una chica de Colonia, Alemania, empezamos a hablar nada más empezar el tour. Su español es buenísimo, ha vivido un tiempo en Venezuela y terminamos comiendo juntas. Conectamos tanto que nos pasamos la tarde charlando y paseando por Arequipa. Es algo mágico conocer a alguien como Lena. Tengo la impresión de conocerla desde hace mucho tiempo y de estar hablando con una amiga. Por esto merece la pena conocer el mundo, porque en el recorrido conoces a personas que marcan tu vida y que se quedan. Y creo que Lena es una de ellas. Tengo la seguridad de que esta amistad durará mucho tiempo. Ella me recomienda un lugar muy especial cerca de Cuzco, mi siguiente destino. Es un lugar en el valle sagrado cerca de Machu Picchu y con una energía muy especial para descansar. Me suena justo como lo que necesito y pienso inmediatamente en cambiar mis planes de ir a Lima cuatro días por quedarme allí, en Pisac. Es un coste extra pero realmente necesario en estos momentos. Tengo una mezcla de sentimientos, la Navidad me hace pensar mucho en mi familia y en mis amigos. Me encantaría poder verlos, darles un abrazo y sentir su calor. El viaje es magnífico y también hay momentos duros. Después de más de 3 meses realmente necesito renovar energías.

Después de un par de días en Arequipa, llega el turno de Cusco. Se trata de una ciudad super colonial llena de vida, de turistas, de paquetes de tours y de gente que te vende de todo por la calle. Llegan a ser bastante agobiantes, como en cualquier lugar en el que el turismo masivo ha arrasado con cualquier pudor. La ciudad es interesante y me siento cómoda. El airbnb que he reservado es super cómodo, muy limpio y mi propia habitación con una cama enorme. Dios mío, los ojos se me salían cuando ví lo grande y cómoda que era. Sí, me he reducido a los pequeños placeres de la vida. Dormir bien es uno de ellos.

Analizo las opciones que tengo en Cusco para estos tres días y decido guardar mi dinero para los siguientes destinos, que falta me hará. Aquí mis objetivos son dos: visitar Machu Picchu (por lo que ya he pagado una pasta) y descansar en Pisac (lo que supone un gasto extra). Con esto en mente disfruto de todo lo gratuito que Cusco tiene para ofrecerme. Paseo por los mercados, las calles de piedra, me siento en los bancos de las plazas a observar a la gente, voy a los museos gratuitos que encuentro. Cusco es blanco, azul y piedra. Esa combinación le queda bien y resalta las montañas de alrededor. Voy en busca de los retaurantes con buena calidad-precio, sobretodo precio. Perú no está resultando tan barato como esperaba. En Bolivia me malacostumbré a comer rico, rebosante y reducido de precio. La invasión turística rompe ese estado ideal para un amante de la comida local. Por eso Bolivia es perfecta, porque no ha sido invadida … todavía.

Ya estoy en el tercer día, Cuzco me ha dado un respiro y estos días me los he tomado con calma. Una de las grandes lecciones que estoy aprendiendo sobre mí misma en el viaje es la escucha interna. Me he pasado casi toda la vida obviando mis necesidades, haciendo caso omiso de lo que mi cuerpo y mi mente necesitaban. Las señales y las alertas siempre han estado ahí. Ahora las escucho. Tengo mucho tiempo para reflexionar sobre tantas cosas. No me enredo en el pasado, sólo elijo recordar lo bueno y lo estoy consiguiendo. Me centro mucho en el presente y de vez en cuando en el futuro. Proyecto también mis deseos, los que nacen de este viaje y los que ya estaban si se confirman.

Mañana me voy rumbo a Aguas Calientes, el pueblo donde dormiré antes de subir a Machu Picchu. Estoy nerviosa y emocionada. No sé lo que espero. Creo que más que visiones concretas, espero energía y más que paisajes anhelo sensaciones. Ayer me contaron que hay una historia que dice que los Inkas predijeron que serían invadidos, y tiempo antes de que ocurriese llevaron a una parte de su pueblo a las montañas y los escondieron allí. También predijeron que 500 años más tarde que eso pasase revelarían su existencia. Justo en esa fecha es cuando se descubrió Machu Picchu. Un profesor de historia estadounidense, Hiram Bingham, lo descubrió en 1911 de la mano de un niño local. Real o Leyenda en dos días os contaré mis impresiones … Machu Picchu me está esperando.

Mi Aventura en Bolivia

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Déjame que te cuente cómo es Bolivia a través de mis ojos. Bolivia es un país que posee desiertos, lagunas, volcanes, salares, jungla y muchas montañas. De hecho toda Bolivia es una gran montaña, creo que en ninguno de los lugares en los que he estado en este país la altitud ha bajado de 2800 msnm. Y la más alta en la que estuve fueron 4990 msnm. Por esto digo que Bolivia es el país en el que siempre tienes el corazón a punto de explotar, no solo por la altitud sino por su belleza. Los bolivianos son gente buena, quizás serios al principio pero de fácil sonrisa cuando ven la tuya aparecer. Les veo esa inocencia en los ojos que me conmueve, y que hasta ahora sólo he visto en Àfrica. El ambiente está lleno de colores, en sus ropas tradicionales, en los gorros, en las mantas que usan para cargar cosas a la espalda. Si venís a Bolivia veréis el contraste del color con los aires coloniales españoles. Todo en uno.

Mi comienzo en Bolivia fue una super aventura de 3 días en un 4X4 cruzando la frontera con Chile y siguiendo por la Reserva Nacional Eduardo Abaroa. Cruzar esta reserva es cruzar rutas escondidas en las alturas de la Cordillera de los Andes. ¿No os dije que los Andes me acompañaban en todo mi recorrido por Sudamérica? Pues ahora me interné entre sus montañas. Y lo que ví fueron desiertos kilométricos (el de desierto de Dalí uno de ellos, ved foto abajo), lagunas multicolor salidas de un cuadro y rodeadas por volcanes activos de cerca de 6000 m, pozas de aguas termales donde bañarse, Géiseres a casi 5000 m de altura y la fauna propia del altiplano como los flamencos rosas. La sensación por momentos era como la de estar participando en el Dakar (el rally más famoso del mundo) por el medio de la nada en la inmensidad del desierto, a la sombra de los volcanes o rodeando inmensas lagunas. Todo sin nada o nadie a la vista lo que realmente sobrecoge. Y, de hecho, el rally pasa por este territorio, exactamente la misma ruta que hicimos, desde hace varios años.

Conduciendo con los Andes de paisaje

Laguna Blanca

Laguna Verde

Desierto de Dali (piedras como relojes en la arena)

Pozas termales

Geysers Sol de Mañana (4990 msnm)

Laguna Colorada

Arbol de piedra

Flamingos en Laguna Hedionda

El grupo de mi coche tenía muy buena energía, Kenny de HK, Dennis de Chile, Maren de Alemania, Meike y Cristoph una pareja también alemana. Se creó un bonito vinculo entre nosotros desde el principio. El primer día Maren y Meike se pusieron muy malas por la altura y el resto nos dedicamos sin pensarlo a ayudarlas y hacerles el mal momento lo mejor posible. Y creo que ese fue el detonante de unión que nos hizo cuidarnos los unos a los otros en un viaje excepcional y de duras condiciones al mismo tiempo. Ahí aprendí a mascar hojas de coca, no sólo ponerlas en el té como hacía hasta ahora. Nuestro guía, Miguel, era un boliviano serio y bastante rudo. Fue más un chófer que un guía y eso ya era mucho en la complejidad de los caminos en los que nos movíamos.

Al tercer día llegamos al espectacular salar de Uyuni, el mayor desierto de sal del mundo, 12000 km2 de sal situado a 3650 msnm. También es la mayor reserva de litio del mundo. Pues bien, nos levantamos a las 3.30 de la mañana en el último refugio en el que dormimos, un hostal de sal. Sí, hecho de sal entero. Llegamos justo cuando el sol salía y las fotos lo dicen todo. Ver el amanecer en una inmensidad blanca, en un silencio sepulcral, no tiene precio. Todos mirábamos al frente sin creer la belleza del momento y casi sin hablar. Momento mágico que ya está grabado en mi memoria.

El final del tour me dejó en la ciudad de Uyuni. Allí me despedí de mis compañeros y nuevos amigos y tomé un bus hacia Potosí. Ahora, ya sola en el bus,sueño con un buen baño y descanso en una cama. Los dias de desierto hicieron de mí un arenal andante. No había parte de mi cuerpo o de mi ropa que no tuviese arena, polvo o sal. Estoy feliz de estar en Bolivia, los medios son muy humildes, los paisajes kilométricos y extensos, las miradas son limpias e inocentes. Me siento cómoda aquí, como me sentí en África. Me gustan las vendedoras que suben al bus con la comida hecha en casa, las sonrisas cálidas y curiosas de la gente, el ansia por progresar que uno ve en sus actitudes, el respeto hacia su cultura.

Me visualizo a mí misma en este autobús destartalado, como mirándome desde fuera y siento que este es mi viaje, auténtico y único. Parece como una de esas películas en las que la chica, aventurera e intrépida, cruza las montañas en un autobús de locales en el que ella es la única nota discordante con su mochila. Sólo que esto no es una película y esa chica soy yo. A veces me siento cansada y se me olvida cuando descubro lo que cada lugar me ofrece. El mundo es inagotable en experiencias cuando sales a él a brazos abiertos.

Potosí me sorprende, la Villa Imperial de Potosí es una ciudad de edificios coloniales, muy pocos turistas y mucha vida local. Por eso me gusta. Los 4000 m de altura se llevan a duras penas, y con todo estoy feliz de estar aqui. Potosí fue la ciudad más rica, la capital de toda Sudamérica debido a la mina de plata del Cerro Rico (en quechua Sumaj Orcko), la mina de plata más grande del mundo desde el siglo XVI al siglo XVII. Los españoles la explotaron con mano de obra indigena y las muertes que hubo allí dentro son incontables. Tuve mis dudas sobre si visitarla o no, mi moral me decía que las condiciones de esos mineros no pueden ser una atracción turística y mi mente lógica respondía que es parte de la historia y merece ser vista, además de que parte de ese dinero de los tour va a esos mineros. La visita fue muy interesante, también arriesgada y dura. No todo el mundo puede meterse allí dentro, la estampa no deja de ser un choque con la realidad dura de hombres que trabajan sin ninguna seguridad, expuestos a una muerte prematura y pasando largos periodos en la más absoluta oscuridad. Cuando entras tu propia seguridad está en juego. Después de la experiencia en Botswana con los animales del delta este es el segundo momento en el que he sentido el peligro más cerca. La visita consiste en entrar en las profundidades de la mina, escalando huecos imposibles por escaleras hechas a mano, gateando para llegar a las zonas de dificil acceso, pasando por agujeros al vacio por medio de dos tablones sin asegurar … Cuando os digo que no es para todo el mundo lo digo en serio. La vida de los mineros es muy dura, y sí hay adolescentes trabajando allí. José, mi guía, me lo contaba con toda naturalidad y me decía que era la única manera de sobrevivir cuando no hay trabajo. Después de lo visto creo que el trabajo de la mina es el mejor pagado de los que pueden tener. En las buenas épocas, cuando los minerales se cotizan bien (ahora ya casi no se extrae plata de la mina, sino zinc, estaño y otros minerales) un minero con experiencia puede sacar 2000 eur al cambio por mes. En un trabajo normal ganan 10 veces menos. El precio que pagan por ello es su vida, la esperanza de vida de 50 años lo atestigua. A la mayor parte se los lleva la silicosis, al resto los accidentes, caidas en los huecos, desprendimientos, etc. Son 30 muertes de minero cada año. Fue una experiencia dura y valió la pena para mí. Te pone de cara a la realidad.

Mi siguiente parada en Bolivia es Sucre. Me siento muy bien, me encanta Sucre. Tiene de nuevo ese aire colonial por todas partes. Hay patios sevillanos, edificios toledanos, iglesias castellanas por doquier. Todo aquí se ve influencia española. Me siento contenta sabiendo que ahora, después de todo, ellos disfrutan de este patrimonio, un patrimonio de sangre y sufrimiento pero suyo al fin y parte de una historia que no podemos cambiar.

Sucre es más grande y más ciudad, más blanca también. Si me dijeran que estoy en España lo creería. A los bolivianos les encanta sentarse en los bancos de los parques y las plazas y charlar. Veo pocos tursitas, es temporada baja y eso me convierte en una privilegiada. No percibo Bolivia como peligroso en absoluto, creo que el concepto de peligro puede ser muy diferente en cada uno de nosotros.

Estoy sentada en un banco de la plaza, observo a la gente, siento el aire, el calor, la brisa en la sombra del banco en el que estoy. Escucho el tráfico a mi espalda, el sonido de la gente hablando al frente. A los bolivianos les encanta tocar el cláxon, adelantar y pegarse a los coches de delante.

 

¿Qué me quedo de Bolivia?

El amanecer en el salar de Uyuni por supuesto

El atardecer en el desierto

 

 

La receta, sopa de maiz machacado.

Ingredientes:

1/2 Kilo de pechuga de pollo.

1 y 1/2 Tazas de trigo pelado.

1/2 Kilo de papas.

3 Dientes de ajo pelados y picados.

Sal al gusto.

1 Cebolla picada.

3 cucharadas de aceite

2 Cucharadas de pimiento especial molido.

Remojar el trigo desde el día anterior y hervirlo hasta que esté tierno, agregar las papas en trozos pequeños. Cortar las pechugas de pollo en tiras y hacerlas a la plancha con 3 dientes de ajo, sal y pimienta al gusto hasta que estén doradas. Retirar y reservar.

Preparar el aderezo a parte: freir la cebolla, los otros 3 dientes de ajo y el pimiento especial molido. Sazonarlo bien y agregar a la sopa. Dejar hervir unos minutos más. Añadir el pollo. Servir caliente.

 

La superstición: El Tío en la mina de Potosí.

“El Tío” representa el doble universo de las creencias indígenas y las traídas por los conquistadores. Desde mucho antes que se llegara en navíos desde Europa al Nuevo Mundo, la cultura andina nos habla de la tradición de adorar a un ser de las profundidades que, supuestamente era el esposo de la Madre Tierra, la ya mencionada Pachamama. En lugares como cuevas o minas como la de Potosí él era el ser que podía salvar a la gente o, por el contrario, maldecirla. Por tanto siempre se trataba de contentar al Tío con oraciones y ofrendas. Cuando los españoles conocieron que los nativos rezaban a un ser de las profundidades lo identificaron enseguida con el Diablo. Desde entonces un ser que jamás se había representado en estatuillas o pinturas se recreó como el Demonio. Para la gente indígena seguían buscando protección de uno de sus dioses, mientras que para los cristianos se trataba de una veneración demoníaca.

Hoy se continúa adorando al Tío, cuyo nombre procede de la inexistencia de la letra “d” en quechua. Y es que ellos lo trataban de castellanizar diciendo Dios… pronunciado Tios. Con el tiempo se perdió la “s” y al ser de las profundidades se le conoció para siempre como El Tío.

El Tío protege a los mineros de Potosí, y estos le llevan ofrendas (hojas de coca, tabaco y alcohol) para que sus extracciones sean beneficiosas. Donde está su estatua han puesto bancos para ir a acompañarlo cuando termina su turno.

 

La pulsera, con la bandera boliviana. En el mercado de Sucre una niña de dos años, hija de la vendedora, la eligió para mí. Era una señal.

 

Me dijeron que Bolivia eran caminos de tierra y ruralidad. No lo veo así, esa gente no ha estado en África. Lo que veo aquí no es pobreza extrema ni falta de recursos. Bolivia me sorprende muy positivamente, hay riqueza de materia prima, frutas, verduras, minerales … Y avanzan paso a paso. Desde Sucre tomo un bus que me lleva a La Paz e inmediatamente cambio a otro bus para la frontera con Perú. Mi dirección es Puno, una ciudad peruana al borde del lago Titicaca. Desde allí os contaré la aventura en Perú.

Del Glaciar al Desierto

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Me duermo en un bus, son las 2.45 de la mañana. Antes de subir, en la espera, aproveché para publicar el último post, todos los ratos con conexión valen sea donde sea, digamos una terminal de buses en Jujuy en plena madrugada ¡Marchando! Los buses de Andesmar están siendo mi hostal más frecuentado últimamente, me valen de transporte y de cama en todos los viajes este mes en Argentina y Chile. ¿Quien quiere más? Me despierto cinco horas más tarde, un poco aturdida, entreabro un ojo y corro la cortina, ahí empieza una visión de realidad virtual. Estoy en el medio de la nada, en un paisaje que podría ser sacado de cualquier película de ciencia ficción, tierra yerma, un paisaje erosionado, lagunas de sal de un blanco óptico, montañas de roca y tierra rodeándome. He entrado en el desierto de Atacama y la palabra que lo define es: sobrecogedor.

 

En el medio de ese desierto San Pedro de Atacama es como un oasis. Me pregunto cómo pueden estar tan bien surtidos en este pueblo lleno de turistas, cafés, restaurantes y casas de cambio a precios astronómicos. Honestamente mi cansancio se nota nada más llegar. La altura no es un problema, es la misma a la que estaba en el norte de Argentina, creo que más bien es el calor y la sequedad. Imaginemos un pueblo de película del Oeste con temperaturas que te hacen buscar siempre la sombra, casas bajas de adobe y atmósfera rústica. Añadamos bastantes turistas y toda la parafernalia que se monta a su alrededor, aquí tenemos San Pedro.

El hostal donde me alojo en Caracoles 100 es una costrucción de tipo atacameño construida hace 200 años. Por supuesto ahora modernizada, tengo wifi, cama cómoda (creo que la más cómoda que he tenido en ningún hostal) y agua caliente. Después de un recibimiento bizarro por parte de Tito, el encargado, que ni me esperaba ni confiaba en la existencia de mi reserva, me instalé. Estaba cansada y aunque las cosas estaban saliendo un poco torcidas pensé que definitivamente todo mejoraría. Así fue, sólo era cuestión de tiempo y de descanso.

 

 

Mi primera exploración fue al Valle de la Luna. Vuelvo a preguntarme cómo es posible encontrar paisajes de Marte en nuestro planeta. Pues justo aquí, en el norte de Chile. Primero os cuento 8 datos súper importantes sobre esta parte del mundo:

  1. El desierto de Atacama es el desierto más seco del mundo
  2. En esta región prácticamente no llueve, solo alrededor de 1 a 3 mm por año y hay zonas del desierto en las que nunca ha llovido. Nunca es NUNCA. ¿Cómo es posible? Pues entre otras cosas porque está situado entre dos cadenas de montañas, los Andes por un lado y las montañas de la costa chilena por el otro, de tal altura que impiden la existencia de humedad en esta zona.
  3. El suelo de Atacama es estéril en vegetación, al estar entre estas dos cadenas montañosas no hay humedad ni agua o nutrientes.
  4. Es el lugar del mundo con mayor volumen de nitrato de sodio. ¿Para qué se usa? Fertilizantes y bombas entre otros …
  5. Tierra extraterrestre. Las muestras de tierra en Atacama son muy similares a las de Marte. De hecho, adivinad donde se ruedan gran parte de las escenas de Marte en las películas. ¿Os suena Odisea en el espacio? Voilà.
  6. Temperaturas extremas. 40 grados en el día y 5 grados en la noche. Lo normal en Atacama.
  7. Aquí se encontraron las momias más antiguas del mundo, 7020 ac contra los 3000 ac de Egipto. ¡Calculad lo antiguo que puede ser este desierto!
  8. El cielo de Atacama tiene más de 300 días al año de cielos claros. Se trata del mejor sitio en el mundo para ver las estrellas y aquí está el mayor telescopio de tierra en el mundo, el ALMA.

Después de toda esta información lo mejor que puedo hacer es enseñaros las fotos de mis exploraciones en el Valle de la Luna (un lugar mágico donde hay figuras esculpidas por la erosión que parecen hechas de nuevo por un artista), la Laguna Céjar donde me bañé en agua tan salada que te hace flotar (como la del mar Muerto) y los Géisers del Tatio, un campo de “mini volcanes” como yo los llamo tan fascinantes como peligrosos. Es cierto lo que dicen, la energía que se respira en este desierto es muy especial. El silencio, la quietud y el paisaje son como si lo estuvieses soñando. Atacama tiene el cielo más limpio que pueda existir. La expresión a cielo abierto le pertenece. La luna más brillante del mundo está aquí, e ilumina todo el desierto. Ella fue la que me despidió de Chile antes de partir para Bolivia y me susurró grandes secretos. La vuelta al mundo está siendo un profundo viaje interior.

Gran duna (Valle de la Luna)

 

Valle de la Luna

 

Géisers del Tatio

 

Géisers del Tatio

 

Laguna Céjar

Chile me ha dado mucho:

El amanecer en los géisers del Tatio a -8 grados tomando un café calentito

 

El atardecer desde la Laguna Tebinquinche bebiendo Pisco y viendo la cordillera de los Andes con el volcán Licancabur presidiendo.

 

La receta, filete a lo pobre. Se ve que es una plato muy típico en Chile, y “a lo pobre” no implica que sea barato, en absoluto. 20 euritos pagué por el pobre filete. Se compone de un filete de lomo encebollado, patatas fritas y dos huevos fritos encima. No sé qué pensáis pero fue de lo más ligerito.

 

La superstición: La Apacheta.

 

La pulsera, de cuero trenzado rojo de una artesana de la calle en el centro de Santiago.

 

Entiendo la fascinación de mi amigo poeta por su tierra, desde los glaciares hasta los desiertos no deja indiferente con su energía. Recorrer Chile desde el sur pasando por el centro y terminando en el norte me ha dado una visión harto completa de lo que es esta magnífica tierra, sipo nopo yapo. 🙂 (guiño chileno para el que lo entienda)

Viaje al Norte

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Sabía que las cosas cambiaban a partir de este viaje, que la Sudamérica nativa empezaba ahora. Eso me tenía ansiosa, impaciente, expectante. Y por mucho que lo esperase, la realidad siempre supera a nuestras expectativas.

El norte de Argentina es BRUTAL, la Quebrada de Humahuaca en Jujuy me tiene loca. El paisaje es como de otro planeta. Los colores en las montañas rocosas parecen sacados de una paleta de pantone otoño-invierno: infinitas variedades de marrones, ocres, arenas, rojizos. Esto sin hablar de las formas escarpadas, picudas, redondeadas, escalonadas … no hay duda, un artista vino aquí y lo moldeó para que se nos cayese la mandíbula al verlo. No hay otra manera. Estamos a 2500 mt del nivel del mar, creo que mi genética me ha dado un premio y me permite vivir y respirar en estas alturas sin acusar grandes efectos secundarios. Gracias ancestros.

 

 

 

 

Tilcara es mi base de operaciones, un pueblito muy antiguo y sólo un poco turístico. Mi hogar aquí es La Puesta, un hostel que lleva una pareja genial, un argentino llamado Juan y una croata llamada Sora. Sólo hace tres meses que lo han montado y el lugar tiene alma. Me siento muy cómoda allí, la música es de nota, el ambiente relajado, la vista a la quebrada espectacular. Desde allí me he ido de visita al Pucará donde están los restos arqueológicos de un gran asentamiento nativo, abandonado después de que mis queridos compatriotas lo saquearan y destruyeran obligando a los nativos a una vida diferente. De nuevo me siento avergonzada, ¿será que pasará esto en todo el mundo? Esto de sentirme avergonzada de lo que los españoles y europeos han sembrado a lo largo de los siglos en el mundo… Por favor viajad y conoced. En nuestra zona de confort no vemos la décima parte de la realidad.

Si hay una cosa que me ha asombrado de este viaje al norte de Argentina es el Hornocal, una maravilla de la naturaleza, un cuadro pintado por el mejor artista, un degradé de tonos que bien podría ser intencionado y resultaría en una obra de Arte. Imaginad una serie de montañas … esperad, creo que mejor lo veis con vuestros propios ojos. Este ha sido mi broche de cierre a la etapa en Argentina. No podía ser de otra forma.

 

 

Este país contiene 6 o 7 países diferentes en su interior. Imposible hacerse una idea sin explorar varios al menos. Lo mismo ocurre con la gente, son tan dispares, tan diversos entre sí que nos equivocamos estrepitosamente juzgando a todos con la misma vara. Si tenéis oportunidad no dejéis de conocerlo, y cuanto más dispares y menos turísticos los sitios mejor, buscadlos con alma.

Mi Amanecer favorito, en Chaltén viendo el Fitz Roy, después de que nos descubriese el día bebiendo y bailando.

 

Mi Atardecer favorito, en ruta viendo la estepa patagónica y las montañas mientras el sol se va a dormir y yo me quedo reflexionando sobre la vida, la mía claro.

 

 

La Receta, empanadas argentinas de Claudia.

1 kg de carne

1,5 kg de cebolla

3 huevos

1 paquete de aceitunas

Picar la cebolla, dorarla en la sartén. Hervir 3 huevos a parte. Añadir la carne picada a la cebolla cuando esté blanda. Cortamos aceitunas. Se añade ají molido, pimentón rojo, pimienta y sal en la carne. Mezclamos todo y rellenamos las empanadas añadiendo un poco de huevo en cada. Las montamos en las bases. Con el horno al máximo las cocinamos hasta que estén doradas.

El secreto de las empanadas es que estén jugosas, para eso es necesario dejar enfriar el relleno.

 

 

Superstición andina (noroeste argentino), la Pachamama. Pachamama en lengua Quechua se traduce como mundo o tierra y madre, la Madre Tierra, a la que hay que agasajar para obener de ella. El día del culto a la Pachamama, normalmente el 1 de Agosto, se entierran cigarrillos, vino, hojas de coca y demás. La intención es agasajarla para que ella devuelva el gesto con buenas cosechas, clima favorable, etc.

 

 

Pulsera de macramé hecha por artesanos del norte.

 

 

¿Qué me llevo de Argentina además de lo dicho? Naturaleza tan magnífica y diferente que ya se grabó a fuego en mi retina, asados con amigos, las mayores caminatas de montaña que hice hasta ahora, ver este país como una suma de muchas realidades imposibles de ver a primera vista y por ultimo un gran avance en mi aprendizaje sobre dejar fluir.

Sólo con lo que he visto hasta ahora del mundo os digo, tenemos un planeta MARAVILLOSO, salid a conocerlo. Y os encontraréis con gente inigualable, veréis la bondad en sus rostros, gente de alma generosa y sonrisa perpetua. Salid, salid, salid.

 

“Viajar es fatal para el prejuicio, la intolerancia y la estrechez de mente” (Mark Twain)

Tesoros por el Mundo

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Quien tiene un amigo tiene un tesoro, y mis tesoros se reparten por el mundo.¡Afortunada yo! Los tesoros de los que os hablo hoy son los que tengo en Mendoza, bien abastecidos de vino, asados, ricas pizzas caseras, excursiones a los Andes y mucho amor.

 

Javi y Clau son mis tesoros desde hace más de 10 años. Nos conocimos en la época en la que Barcelona nos acogió a todos dándonos la oportunidad de vivir libremente, a nuestro modo (fuera el que fuera), sin tradicionalismos ni juicios. Esa es una de las maravillas de mi querida Barcelona. Pues allí nos conocimos, yo con 25 añitos casi recién llegada. Ellos habiendo dado el salto a una nueva vida desde Argentina. Javi y yo éramos compañeros de trabajo y la amistad de los tres surgió rápida y fluida, como todas las cosas que están destinadas a ser. Hace casi cuatro años decidieron volverse a su tierra y disfrutar de su familia aquí.

Llegué a la estación de buses de Mendoza a las 6 de la mañana, después de una noche cruzando los Andes. Javi vino a buscarme, fiel amigo aunque signifique un madrugón. El abrazo cuatro años después estuvo cargado de cariño y de un “te he echado de menos” que no hacía falta decir. Claudia nos esperaba en casa, una casa preciosa que se han construido para ellos y sus dos hijos. Solo vernos los tres, con los niños todavía dormidos, fue como habernos visto el día anterior. Eso es lo que pasa con los Amigos con mayúscula, nada cambia con la distancia. Me emocionó volver a ver a su hijo Sebas, ya un pequeño hombrecito y conocer a su nueva hija Martina, dos años de sabiduría y alegría embotellada en la niña más dulce.

 

 

 

Mendoza es un lugar en el que uno se queda por familia, sea por estar con la que ya tiene o por formar una. Es una ciudad cómoda, de un tamaño perfecto para vivir sin grandes problemas de tráfico y que todo te quede cerca. Las plazas me gustaron, son amplias y bonitas, resultado del acondicionamiento de la ciudad a prueba de seismos. Me divertí en especial en la plaza de España, parecía estar en Sevilla con los azulejos y los mosaicos en los bancos.

 

 

Mis días en Mendoza han sido de descanso, relax y preparación a la próxima etapa de viaje. Llegué cansada, agotada de moverme continuamente, sin parar mucho en ningún sitio y viviendo tantas cosas por minuto que difícilmente uno puede digerir todo. Vamos, que llegué con empacho y aquí hice la digestión. Sudamérica es inmensa, inigualable, muy diversa y muy intensa. Viajarla en tres meses, aunque sea sólo la costa del Pacífico, es una tarea titánica. Necesito seleccionar los lugares y os prometo que entre tanta belleza es difícil decidirse.

He pasado una semana de amor, de familia, de afecto, de conversaciones pendientes con amigos muy queridos, de niños y de juegos. Era lo que necesitaba, poner los pies en la tierra por un momento y recuperar fuerzas. Los asados han ayudado mucho, claro. La familia de Javi es muy generosa y compartió conmigo una noche de rica carne y mejor vino. También ayudaron las excursiones, sobretodo al Aconcagua, el pico más alto del mundo después del Himalaya. Mi intención era subirlo y el presupuesto (más de 3000 eur) confirmó mi decisión de seguir el viaje sin hacerlo. Elecciones, ese es uno de los lemas de mi viaje. Siempre hay elecciones que hacer y más con un presupuesto limitado. No me arrepiento, ese dinero me financiará la visita a muchos otros sitios que todavía están por llegar.

Amigos, os quiero, ya os echo de menos y nos veremos en menos de lo que pensamos.

 

Oda a Pablo

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Querido Pablo,

Aquí estoy, por fin en tu tierra. He soñado con esto desde que tu poesía me empezó a acompañar en mis años de adolescente. Tu sensibilidad y la magia que de tus versos se desprendía le hacía compañía a la María idealista y soñadora que en sus 15 años se aislaba en la escritura y la música ¿Quizás fuiste un eterno adolescente? O un niño eterno, siempre dispuesto al juego.

Aquí me encuentro, en Santiago. Me sorprende el tamaño de la ciudad, la modernidad, la “europeización”que veo en ella. ¿Donde está la esencia? ¿Por qué se empeñan en esta parte del mundo en copiar lo que hay en Europa? ¿Cuando aprenderán que lo hermoso de los lugares es verles el alma y no enterrarla entre montones de añadidos?

También me sorprende y me alivia sentir la atmósfera bohemia de los barrios más culturales. La primera vez lo sentí en el barrio de Bellavista, donde construiste tu casa. Entiendo por qué la quisiste allí, la Chascona. Al lado del cerro, presidiendo la ciudad y también alejado del ruido.

Santiago está muy vivo, lo rodea la cordillera como arropándolo y tiene en sus muchos barrios zonas en las que la naturaleza ha podido expandirse. Aquí he tenido la suerte de visitar a personas maravillosas. Montse, la peque, mi compi de trabajo en Madrid, ha encontrado aquí su reto profesional y su felicidad personal. Qué caprichoso es el destino y qué inesperado llega.Tener la oportunidad de verla y tan feliz ha sido un regalo en mi viaje. Alvaro, el peruano que le ha robado el corazón, es un tío genial, generoso y abierto, me ha hecho probar el mejor Pisco sour (el auténtico, el peruano, señores) abriendo boca antes de mi visita a la tierra de Machupicchu.

Por otro lado Verónica y su familia, familiares de mis querido Natalie y Sebas, mis amigos de Barcelona, me han enseñado la fantástica hospitalidad chilena. Antes de partir de viaje una gran amiga me dijo: “visita a todos los contactos que tus amigos te puedan dar porque en tu viaje sola estar con ellos será como estar con amigos y conocer mejor a los que ya tienes”. Sí Ana, ha sido así 🙂 Verónica en este caso me hizo un regalo precioso, sentirme de nuevo entre amigas, y echando de menos tanto a las mías, eso es un regalo que no tiene precio.

Isla Negra me ha cautivado, me ha transportado al San jorge de mi niñez, el olor de los pinos, el aroma del mar, su violencia y el viento frío y persistente. La belleza de lo salvaje. Amado Pablo, tus casas hablan de tí, de tu evidente sensibilidad, de tu naturaleza intimista, soñadora, cercana, apegada a los recuerdos de tus numerosas colecciones. Tus amistades hablan de tu carácter social, también de tu ansia de conocer y de compartir. Deseo que hayas sido muy feliz en esas casas, con cada una de tus parejas. Parece que amabas intensamente (la única manera de amar si me preguntas), parece que necesitabas musas que te inspirasen, parece que Matilde fue especial. La naturaleza era importante para tí, viniendo del sur de Chile tus referentes eran mundos de naturaleza mágica, dificil encontrarla en otro sitio como allí. El mar te inspiró, te cautivó, tal como me cautiva a mí. Desearía tener algo cercano a la espuma de tu talento, quizás con trabajo y constancia sea eso posible. No digo no. Comparto tu amor al vino, y a la comida, y a las reuniones de amigos. Nos parecemos mucho en eso. Desearía algún día ser tan amada como tú amaste a Matilde, un amor así de intenso, de verdadero, de eterno. Me inspiras con tus casas a buscar una guarida mía, con una buena vista del mar, arropada de naturaleza, donde acoger a mis amigos, donde escribir, donde leer, donde amar y donde volver a mi mundo particular.

La Chascona (Santiago)

Isla Negra

La Sebastiana (Valparaíso)

Amigo poeta, escuchando música no dejo de pensar estos días en cómo el rap construye versos, en cómo poco o nada la gente sigue leyendo poesía. Quizás esta sea una nueva poesía, adaptada a los tiempos. Al igual que en tus tiempos la poesía denunciaba desigualdades, injusticias o declamaba amores, penas y guerras así lo hace el rap (el bueno) en todo el mundo y en todos los idiomas. Me emocionaron especialmente estos versos hechos canción, dando palabras a mis propias vivencias en esta aventura que vivo y dedicados en mi caso a mi misma, a esa dualidad entre la Maria que quería irse a vivir la aventura y la que tenía dudas antes de marcharse:

No me regalen mas libros, porque no los leo
Lo que he aprendido, es por que lo veo
Mientras más pasan los años me contradigo cuando pienso
El tiempo no me mueve, yo me muevo con el tiempo
Soy, las ganas de vivir, las ganas de cruzar
Las ganas de conocer lo que hay después del mar

Yo espero que mi boca nunca se calle
También espero que las turbinas de este avión nunca me fallen
No tengo todo calculado ni mi vida resuelta
Solo tengo una sonrisa y espero una de vuelta

Yo confío en el destino, y en la marejada
Yo no creo en la iglesia, pero creo en tu mirada
Tú eres el sol en mi cara cuando me levanta
Yo soy la vida que ya tengo, tu eres la vida que me falta
Así que agarra tu maleta, el bulto, los motetes
El equipaje, tu valija
La mochila con todos tus juguetes

Y, dame la mano
Y vamos a darle la vuelta al mundo
Darle la vuelta al mundo
Darle la vuelta al mundo

La renta, el sueldo, el trabajo en la oficina
Lo cambie por las estrellas y por huertos de harina
Me escape de la rutina para pilotear mi viaje
Por que el cubo en el que vivía se convirtió en paisaje
Yo!, era un objeto esperando a ser ceniza
Un día decidí hacerle caso a la brisa
A irme resbalando detrás de tu camisa
No me convenció nadie, me convenció tu sonrisa

Y me fui tras de ti persiguiendo mi instinto
Si quieres cambio verdadero, pues, camina distinto
Voy a escaparme hasta la constelación más cercana
La suerte es mi oxigeno tus ojos son mi ventana
Quiero correr por siete lagos en un mismo día
Sentir encima de mis muslos el clima de tus nalgas frías
Llegar al tope de la tierra, abrazarme con las nubes
Sumergirme bajo el agua y ver como las burbujas suben

Y, dame la mano
Y vamos a darle la vuelta al mundo
Darle la vuelta al mundo
Darle la vuelta al mundo

Autores de la canción: Eduardo Cabra / Rene Perez para Calle 13

Diario de Patagonia – Y seguimos …

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Día 6 (martes 7 nov)

He pasado la mitad del día en un autobús. Me gusta viajar en bus porque es una buena manera de hacerse con el paisaje, la gente y su manera de vivir. El paisaje es maravilloso, incluso esos largos tramos de estepa patagónica en medio de la nada me resultan muy relajantes. Me permiten pensar en todo y en nada. De repente una gran idea o un recuerdo guardado en lo más profundo de mi memoria salen a la luz. Hoy he llegado a El Calafate, el pueblo desde donde salen los viajes al glaciar Perito Moreno. Mi intención era saltarme este pueblo y ver el glaciar desde otro punto pero finalmente o salía más caro o me resultaba más tiempo de viaje. El Calafate es un pueblo excesivamente turistico. El dinero que sacan de los turistas sería suficiente para que se arreglase el país, la inflación y todos los males que acosan a este país desde hace años. Si paseas por Calafate verás gran cantidad de buenas casas en construcción o ya construidas y coches importados carísimos. El pueblo en sí no tiene absolutamente nada de atractivo en mi opinión, más allá de estar cerca del glaciar. Y por eso viven del cuento, así con todas las letras. Viajar por Patagonia merece la pena por las maravillas naturales que hay pero su coste está muy por encima del presupuesto de un mochilero. Se mueven a precios europeos, y eso, señores míos, se llama ser un vampiro.

El hostel donde estoy me costó 10 eur la noche, todo un milagro en estas zonas. Me he acostumbrado a vivir con presupuesto reducido, comprar en el super en lugar de comer fuera, buscar los alojamientos baratos y con calidad decente, reducir lo innecesario de mi día a día y disfrutar de todo lo que me ofrecen los lugares a los que voy. Selecciono mucho las excursiones sabiendo que si invierto el dinero en eso otras opciones quedarán fuera de la mesa. Mi vida se ha vuelto más sencilla.

Hoy me invade la morriña, supongo que al moverme de un sitio a otro cada dos días el desarraigo se está notando. Extraño a mis afectos y su calor, y aunque os riáis os diré que extraño mi ropa. Quienes me conocéis sabéis que fue complejo decidirme por la ropa técnica necesaria a nivel práctico en este viaje. No es en absoluto mi estilo pero el fin justifica los medios. Toda mi ropa se seca fácil, es cómoda y ligera de llevar. Y no me identifica para nada. No había considerado que podía llegar a suponerme esta lucha interna.

En este camino que también es interno estoy aprendiendo muchas cosas sobre mí misma. Una de ellas es que necesito a mis afectos mucho más de lo que pensaba. Desde muy niña he sido independiente y he disfrutado de hacer cosas sola. En ciertos momentos caí en el error de pensar que no necesitaba la ayuda de nadie, que sóla podía hacer todo. Entendí con el tiempo que eso no era cierto y aprendí mis lecciones. De lo que no fui consciente hasta ahora era de cuanto apego emocional tengo por mis seres queridos, y cuánto los necesito cerca en mi vida.

Día 7 (miércoles 8 nov)

Cuando llegué a Perito Moreno y ví el glaciar valió la pena la parada en Calafate. No hay palabras para describir la inmensidad de una lengua de hielo en frente de ti. No es el mayor glaciar de los que hay en el Parque pero es el de más fácil acceso y el más explotado. Uno se siente tan pequeño al lado de la naturaleza en Patagonia. Te llena de sensaciones. Os dejo fotos que reflejan mejor que palabras.

Dia 8 (jueves 9 nov)

Mi intención era visitar hoy el Chaltén, mañana seguir mi camino hacia el norte y acampar en el Parque de los Alerces por tres días. Cosas de la vida y de la Patagonia la Ruta 40 está cortada hasta el sábado. He buscado todas las opciones para irme, forzando una salida aunque fuesen muchas más horas de bus o más dinero. Me dí cuenta de que estaba forzando la situación, que era mejor aceptar el cambio de planes y disfrutarlo. Y lo disfruté muchísimo.

Mi host en El Chaltén se llama Leandro, es un guía de montaña super buena onda y un tío muy noble. Sus amigos son también increibles, me han acogido como una más en el grupo y me han recibido con una noche de pizza casera, buena conversación y muchas risas.

No sé cómo he llegado hasta este pueblo, no estaba en mi ruta inicial y siguiendo las recomedaciones de Rodri, el guía que conocí en Ushuaia, decidí parar un día simplemente para conocerlo un poco. Esto es la capital nacional del montañismo, la escalada y el trekking. Aquí llega gente de todo el mundo para escalar el Fitz Roy, el Cerro Torre (los que menos ya que es uno de los más difíciles del mundo) y demás picos. El ambiente es super hippie, muy relajado, realmente especial. El Chaltén es un sitio en el que desde el principio notas una energía diferente a las demás. Es como un oasis en el medio de la estepa patagónica. Un pequeño pueblo donde todo el mundo se conoce y viven super relajados. Su vida es escalar, trabajar con el turismo y pasar tiempo entre amigos. No es mala vida, eh?

La ruta (8 km) caminando me llevó a la Laguna Capri y a varios miradores. Esperaba ver más paisaje de estepa patagónica en la montaña y por sorpresa encontré bosques densos y espectaculares. Fue una caminata que me encantó, las fotos hablan por si solas.

Dia 9 (viernes 10 nov)

Anoche tuve una de las noches más divertidas desde que estoy viajando. Juntarse con Leandro y sus amigos es sinónimo de cocinar ricas pizzas, asados o choripanes acompañados de mucha cerveza. Y tanta fue la cerveza anoche que no hubo quien me levantase para ir a caminar los senderos de la montaña como tenía planeado. El viento era fuerte además. Lo dejo para mañana, antes de coger el bus de la noche hacia Esquel.

Dia 10 (sábado 11 nov)

Hoy sí que sí, he hecho la caminata a la laguna Torre, han sido 20 km ida y vuelta mejorando la estimación en tiempo, 5 horas en un terreno bastante irregular. Me siento satisfecha, No me ha acobardado el hecho de que lloviese y de hecho finalmente fue poca lluvia. Caminar en la montaña es algo muy parecido a la meditación. A mi mente llegan mil pensamientos que se la llevan a otros planetas, la vuelvo a recuperar y la traigo al momento que vivo, y así continuamente. Es un ejercicio que me ha encantado. La próxima vez probaré la escalada, quizás sea algo que me sorprenda.

De nuevo en bus hasta mi nuevo destino, Esquel. Casi 1200 km por delante hacia el norte. No me importa, por primera vez pruebo un bus-cama. No he ido en ningún bus tan cómodo en ningún otro sitio del mundo. 8 horas de buen sueño, lo prometo. Y luego, mi querida estepa patagónica.

Dia 11 (domingo 12 nov)

Llego a Esquel por la tarde después de más de 20 horas de viaje. Y no me siento tan cansada como preveía. Martín y Mercedes vienen a buscarme a la estación, Martín es mi host y tanto él como sus amigos son un encanto. Me llevan a ver un lago cercano, me invitan a cenar milanesas y charlamos mucho sobre la vida y los viajes.

Dia 12 (lunes 13 nov)

Día de descanso conociendo Esquel y Trevelin. Pequeñas ciudades de la Patagonia, más locales que los sitios turísticos que he visto hasta ahora. Todas ellas tienen en común la naturaleza que las rodea, como pintada en un cuadro en su perfección.

Esta tarde marcho a Bariloche, la ciudad más grande que he visto en Patagonia, para finalizar el recorrido viendo los 7 lagos que la rodean, y los pueblos de Villa La Angostura y San Martín de los Andes.

De nuevo en el autobús, esta vez no tan cómoda con mi vecino de delante estirado al máximo, arranco motores hacia el norte de nuevo. Llego a Bariloche casi a media noche y cojo un taxi al hostel, hay dinero que está bien invertido como el de la seguridad cuando no conoces una ciudad. Me empiezo a concienzar de que tanto Argentina como Chile son países muy europeizados y que cuando comience Bolivia, Perú y Ecuador me encontraré con maravillosas tradiciones arraigadas y auténticas al mismo tiempo que más inseguridad y caos. Simplemente necesito estar preparada para ello. Creo que será una vuelta a la vida en comunidad que viví en África en cierto modo.

Dia 13 (martes 14 nov)

Un día, 7 lagos y dos pueblitos. La naturaleza aquí me tiene maravillada, hay rincones de película donde se podría rodar una peli, o dos. Villa La Angostura y San Martín de los Andes son lugares bonitos y muy turísticos, orientados 100% a satisfacer una experiencia a los visitantes. En mi opinión eso les quita el alma que cada lugar tiene. No soy una persona de lugares turisticos, prefiero que la esencia se mantenga y que sea el visitante el que necesite adaptarse a ello para vivir la experiencia. Demasiada globalización nos compra el alma.

Día 14 (miércoles 15 nov)

Hoy me voy de Patagonia, me espera un viaje interesante e intenso de Bariloche a Santiago de Chile. De nuevo bus-cama y mucho paisaje. Me encanta. No lo cambiaría por un avión. Tengo tiempo y hambre de conocer los paisajes de esta parte del mundo. ¿No es un lujo sentarse a observar un país desde la ventana en un asiento mullido donde nadie te molesta? Me recuerda a mis viajes desde Ferrol a Cádiz con mis padres camino a ver a mi hermana y a mis sobrinos para pasar las vacaciones juntos. Ese camino ya lo conozco, lo hice muchas veces, este es completamente nuevo. Quiero grabarlo en mi retina.

Patagonia me ha dejado imágenes que no se irán más de mi cabeza, naturaleza salvaje y llena de energía antigua de primeros pobladores. Esta tierra les fue arrebatada por la fuerza cuando ellos estaban dispuestos a compartirla. Las colonizaciones de nuevo dejaron una huella negra. No vale de nada pensar cómo hubiera sido si en lugar de invadir se tratase de compartir. Era una época de ansias ciegas de poder en Europa y sus consecuencias llegan todavía hoy sobretodo a la parte sur de este planeta. La pregunta es ¿qué podemos hacer hoy? La respuesta en mi opinión, aprender a vivir juntos y a respetarnos de verdad. Y eso aquí significa darle su lugar a las comunidades originarias y a todos sus descendientes. Veo que descender de europeos se considera un orgullo, el mismo orgullo es descender de los primeros pobladores de estas tierras. Cuando entendamos que el respeto y el amor son las únicas armas con las que luchar entenderemos finalmente la vida.

Me encuentro bien, parece que hace casi un año que me fui y ni llega a los dos meses y medio. Los días pasan mucho más lentos cuando lo vives intensamente. Quizás esa sea la clave para ralentizar el tiempo, vivir más intensamente y no entregarse a la rutina.

¡Os veo en Santiago de Chile!

Diario de Patagonia

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Día 1 (jueves 2)

Cuatro vuelos y 30 horas más tarde de salir de Sudáfrica llego finalmente al fin del mundo, Ushuaia. Me siento emocionada de estar aquí. Desde el avión se ven las montañas nevadas, ¡vaya diferencia de donde vengo a donde voy! Todavía después de tantos años viajando me quedo asombrada de que en unas horas puedas pasar de una punta del mundo a otra, cambiando paisajes, franjas horarias, costumbres …

Ushuaia es una ciudad muy pequeña, claramente sin un plan de urbanismo y muy turística. Llego al aeropuerto y me embarco en un remis (taxi privado) que me lleva a casa de Javier, este airbnb será mi hogar por dos días. Javier es un tío super bonachón y con un plan que os dejará boquiabiertos. Se va de viaje en su furgoneta desde Ushuaia a Alaska ¡Qué reto más chulo!

Después de asentarme un poco en mi habitación me fui con Javier al centro de la ciudad. Allí recorrí varias compañías de navegación y me embarqué en una excursión por el canal Beagle. Es el canal que va del Oceano Pacífico al Océano Atlántoco por medio de las montañas chilenas y argentinas. Una de las tres conexiones naturales que permiten navegar de un lado al otro del sur del continenete americano. Las otras son el estrecho de Magallanes y el pasaje Drake, este último emplazado entre Sudamérica y la Antártida. El paisaje en el canal Beagle es IMPRESIONANTE. Las colonias de cormoranes, unos pájaros que se parecen mucho a los pingüinos, los leones marinos y otros animalillos se pueden ver a lo largo de las islas rocosas por las que pasamos. De nuevo yo era la única persona que iba sola, ya me voy acpstumbrando a ello, y eso me permite hablar con todo el que quiera o con nadie depende del momento.

Los primeros habitantes de esta preciosa región y sus ancestros vivieron aquí al menos unos 16000 años. Los yámanas se movian en canoas, se dedicaban a la pesca y vivían desnudos. Conocían a la perfección su tierra, Patagonia Sur, tanto Argentina como Chile. Lo que no esperaban era que en el siglo XIX llegaría el inicio del fin de su existencia. ¿Por qué? Pues por la ocupación europea. Y esto me recuerda tanto a lo que os conté sobre los Bushmen y la Tribu San en África… Realmente los colonos europeos han causado la desaparición de tantas tribus y pueblos indígenas que me resulta vergonzoso. Todas estas tribus no eran territoriales, cuando el hombre blanco llegó se abrieron a compartir la tierra con ellos ya que no consideraban que la tierra pudiese pertenecer a nadie en exclusiva. A cada paso del camino entiendo el daño que la sociedad industrial ha hecho y sigue haciendo al mundo… Os dejo con esa reflexión.

Día 2 (viernes 3)

¡Hoy me siento super recuperada! Qué gran placer es dormir en una buena cama.

El parque de Tierra del Fuego fue el objetivo del día. Caminata en senderos en plena naturaleza pasando por playas de piedras negras y aguas gélidas, bosques frondosos sobre suelo volcánico, lagunas en lo que hace miles de años eran glaciares. Alucinante. Y el lago que se ha convertido en mi sitio favorito en Ushuaia, el lago Acigami del que tenéis un video en Instagram. Podría quedarme allí sentada todo el día.

Cuando llegué a casa después de mi caminata de 5 horas estaba tan cansada como feliz. Javier me regaló una velada de cerveza, pica-pica y buena conversación. Afuera llovía muchísimo. En su casa se estaba tan calentito que entendí el encanto de vivir en una zona de montaña y frío.

Dia 3 (sábado 4)

Me he levantado y al abrir la cortina me encontré con la magia de la nieve.¡Hace tres días estaba en la playa! Son sensaciones inmensas las de ser testigo del mundo viajando de un sitio a otro del globo. Hace pocos días el sol se ponía a las 18h de la tarde, hoy y aquí no se acuesta hasta las 21h. Me parece que estoy en pleno verano en Galicia.

Hoy es día de viaje, me voy de Ushuaia con destino Puerto Natales en Chile. 800 kilómetros rodeando montañas nevadas y lagos, 13 horas de viaje en autobús que se han hecho muy llevaderas hablando con mis compis de viaje, todos ellos holandeses , divertidos y habladores. La ruta de Patagonia es tan universal que te encuentras a muchísima gente que va a los mismos puntos que tú con la que compartir experiencias y consejos.

Dia 4 (domingo 5)

Estoy contenta, y me siento muy libre. Hay una gran diferencia con respecto al viaje en África y es que aquí puedo decidir a donde ir de un día para otro. Y eso es un reto y una enseñanza para mí, el dejarme ir, sin controlar cada detalle del día siguiente. Se me hizo muy raro al principio, ahora me sonrío a mí misma pensando “¿y ahora a dónde vamos pequeña?”

En mi paseo por la ciudad de Puerto Natales llego hasta el muelle viejo. Aquí sentada al sol en un banco miro el canal, las montañas nevadas, el puente destruido y dos cisnes de cuello negro frente a mí. Soy muy afortunada de poder ver esto, parece el escenario de una película de la que soy la única espectadora.

Dia 5 (Lunes 6)

Hoy ha sido día de montaña, Torres del Paine. Es el parque natural más cotizado de toda Sudamérica y entendí el por qué. La glaciación dejó allí un conjunto de lagos de una belleza alucinante, además de glaciares y pequeños restos de lo que tuvo que ser un glaciar hace millones de años. El plato fuerte, la cadena montañosa con las tres torres que dan nombre al parque. Para los amantes de la escalada tiene que ser un buen chute de adrenalina subir esas torres. Patagonia está poblada de grandes retos para los escaladores y los amantes del senderismo. En mi caso, por presupuesto y tiempo no llego a hacer todo lo que me gustaría en Patagonia. Hay decisiones que tomar, y la mía fue visitar hoy el parque y mañana seguir camino al Calafate y al Perito Moreno. En la excursión me topé con muy buena gente, sobretodo Ana, una barcelonesa majísima con la que luego cayeron unas birras y una buena conversación. Ahora ya de vuelta al hostel y cenando tarde os digo hasta la siguiente etapa. ¡Esto promete!

Africa Soul

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Después de unos días y unas cuantas experiencias más me siento optimista con respecto a esta ciudad y a este país. Todavía veo signos del África que conozco en la gente aquí, tal vez no tanto en los colores de sus ropas pero sí en su espíritu de comunidad y en las sonrisas que te regalan si sabes esperar. La diversidad que existe aquí no la he visto todavía en ningún otro sitio. Supone una riqueza enorme y también un auténtico reto para la convivencia. Sí existe una historia complicada que todavía necesita un tiempo más para ser digerida y también existe una nueva dinámica entre las generaciones más jóvenes. Tengo esperanza de que ellos “slowly but surely” harán de su país un sitio en armonía.

Me llevo de Sudáfrica …

Amigos geniales y momentos geniales en lugares geniales.

El amanecer desde Table Mountain antes de escalar con la ciudad a mis pies.

El atardecer desde un bosque de las montañas de Constantia, de nuevo con la ciudad a mis pies.

La receta sudafricana más local es el Bobotie:

Ingredientes

1 kg de carne de vaca picada

2 cebollas medianas peladas y picadas en trozos pequeños

2 rebanadas de pan de molde sin corteza

Leche para remojar el pan

1 cucharada de mezcla de curry en polvo

2 cucharadas de mango chutney

150 ml de uvas pasas (sin rabo)

el zumo de medio limón

3 huevos

8 toques de molinillo de pimienta negra

1 cucharada de azúcar

1 cucharada y media de sal

Instrucciones

Precalentamos el horno a 180 grados.
En una sartén grande ponemos el aceite y sofreímos la cebolla unos minutos. Cuando esté transparente, añadimos la carne y el curry. Freímos la carne hasta dorarla. Añadimos en el último momento las pasas, la sal, la pimienta y el zumo de limón. Damos una vuelta rápida y vertemos el contenido de la sartén en un cuenco grande. En el cuenco añadimos ahora el chutney, la miga de pan que previamente habremos remojado en leche y un huevo batido. Mezclamos bien con un tenedor y vertemos en un molde de horno que previamente habremos engrasado. Batimos los dos huevos que nos quedan y los vertemos por encima de nuestro pastel de carne. Metemos en el horno y cocemos durante 30 minutos. La capa superficial de huevo se convertirá en tortilla e incluso se debe dorar ligeramente.

Una superstición o creencia muy interesante aquí es el Tokoloshe.

Tokolosh, Tikoloshe o Hill, es el nombre dado por las tribus de Sudáfrica, Botswana y Zimbabwe, es un espíritu de la naturaleza maligna. Se dice que el Tokoloshe es creado a partir de cadáveres por los chamanes en busca de venganza, en cuyo caso sólo la persona maldita es capaz de ver el Tokoloshe.

Actualmente a este ser se le describe como una criatura que se asemejaría a un mono por su pelo y que sería el tamaño de un niño pequeño, el cual poseería gran fuerza en relación a su tamaño pequeño. . Sin embargo, sería capaz de cambiar de forma y desaparecen al ingerir una piedra. Su pequeño tamaño y la malevolencia parecen ser equivalentes a nuestra cultura occidental al Gremlin. Sin embargo, sería más exacto verlo como una mezcla de características entre un zombie, un gremlin y un poltergeist. Se dice que además sería aficionado a la cuajada y huevos frescos, que roba en graneros de aldeas remotas.

La existencia de este ser, preocupa mucho a la población rural, ya que se le atribuye muchos secuestros de niños, violaciones y matanzas de ganado. También muerde los dedos de las personas que duermen, por lo que es habitual en algunas áreas, subir las camas a dos metros con ladrillos para que estén fuera del alcance del Tokoloshe. Según la leyenda Zulú, los que ven un Tokoloshe nunca lo deben revelar a nadie, de lo contrario la criatura volverá a aparecer para vengarse.

Mi pulsera de Sudáfrica, regalo de Gilbert, Gracias!

Me resisto a decirle adiós a África, aunque sea un hasta la vista. He vivido tanto aquí que no soy todavía consciente de cuánto. Muchos buenos amigos han llegado enseñándome nuevas perspectivas. Hoy hace dos meses que este viaje empezó, a mi me parece que hace por lo menos seis, ha sido muy intenso.

Me despido de Sudáfrica desde el punto más al sur del continente, en una playa idílica en el cabo de Buena Esperanza, extrañamente parecida a La Playa de Dicaprio. Aquí se juntan los dos océanos, Indico y Atlántico. Salto de un continente a otro. De aquí vuelo al punto más al sur del continente americano y el punto más al sur del mundo, Ushuaia. Aquí os dejo a punto de subirme al primero de los cuatro aviones que cogeré en mi periplo. Nos vemos de nuevo en Argentina, ¡seguidme!